El fútbol por encima de todo
Es realmente asombroso observar como el fútbol ha conseguido crear lo que generaciones de políticos en democracia no han sabido encender, y es la pasión por unos colores que en este caso representan a España.
Desde que la democracia llegó en 1975 de la mano de los políticos franquistas liderados por Adolfo Suárez, nunca se había vivido un momento de tantísima euforia patriótica como en la noche de ayer, con la eurocopa, por fin, en el bolsillo de la selección española de fútbol, después de casi medio siglo. Tal vez durante el 11-M se vivió otra especie no de patriotismo pero sí de solidaridad con el pueblo de Madrid, pero qué duda cabe que las banderas ondeando por todas las calles, por todas las casas, por todos los rincones de España, pero todos, todos, solamente se ha producido por obra y milagro no de Zapatero, ni de Rajoy, ni de Aznar, o de Felipe, no, no; por obra y gracia de Luis Aragonés.
No sé hasta qué punto este sentimiento patriotico arrancado de las calles españolas gracias a una pelota puede considerarse como bueno, porque claro, un país, una nación, un sentimiento común, es algo que va siempre más allá de un deporte o una competición por muy arraigada que esté en la sociedad. Claro que muchos dirán que a falta de pan buenas son tortas, pero digamos que la situación por la que atraviesa España, aunque una gran mayoría de españoles quieran mirar para otro lado, ni se arregla ni se alivia entre una pelota o no.
Pero Ibarretxe sigue ahí....
Porque a los nacionalistas les puede causar repugnancia la selección, y así lo han manifestado, pero no es esta, ni mucho menos, su mayor preocupación. Y es que por mucho que Zapatero y su ganado intenten aparentar que no pasa nada con el desafío de Ibarretxe y que este referedum se desconvocará por arte de magia, o algo así, la realidad es que cuando un ciudadano, sea presidente o no, va a incumplir la ley de manera manifiesta, el estado de derecho no tiene más remedio que tomar medidas para impedir el delito, y este es el punto que el gobierno de España, que así se autodenomina, no ha explicado a los españoles que se interesan por el qué pasará. Sí, que van a recurrir a los tribunales, sí, que Ibarretxe se dará cuenta de que no puede seguir, estupendo. No se podía esperar otra cosa del zapaterismo. Pero Ibarretxe pretende seguir, Ibarretxe presume de su consulta y como sabe que el PSOE derogó la ley que llevaría a Ibarretxe a la cárcel, pues, ¿qué puede pasar?, ¿no dialogó y negoció Zapatero con ETA?, pues ya está.
Habrá que ver, no obstante, cómo se desarrollan los acontecimientos porque está a la vuelta de la esquina el desafío, y Zapatero no puede mirar hacia otro lado porque esto es algo que le puede estallar en sus propias manos. Hay cosas donde uno no puede hacer nada, dejarse llevar por la marea, y hasta tener suerte y arribar en un puerto decente, pero en esto del referendum de secesión de la comunidad vasca no admite más salida que el estado de derecho con todas sus consecuencias. Es decir, la ley tiene que ser cumplida, y si esto supone la suspensión de la autonomía vasca, mala suerte, pero si España permite que Ibarretxe haga lo que le sale de las narices el fin de España está más que asegurado.
El manifiesto por el castellano encrespa a los "progres"
Hemos tardado más de 30 años, pero por fin un partido, UPyD, se ha atrevido a elaborar un manifiesto para defender el derecho de todo español de estudiar en español se encuentre en la región que se encuentre.
Que el manifiesto está en la dirección adecuada lo corrobora el berrinche que se han pillado todos los medios progres que, a la vez que niegan la existencia del problema de inmersión lingüística, acusan al PP de ser el responsable de la discriminación en Galicia, Baleares y Valencia. Pero en que quedamos, ¿existe o no existe el problema?, porque si no existe no se puede acusar al PP de complice cuando no directamente responsable de la discriminación.
Pero en algo tienen razón, y es que por mucho que el PP firme ahora el manifiesto por el español, lo llamaremos así, ha sido el responsable y el legislador de la inmersión lingüística en Galicia, sobre todo, Baleares y Valencia, que también tiene tela. Es el resultado de una política de doble cara donde se defiende una cosa pero, en muchas ocasiones se practica la contraria. Ya con Aznar sucedió la claudicación a muchas práticas del nacionalismo en Galicia y en Cataluña, donde cortó de raíz la alternativa españolista encabezada por Vidal Cuadras. El remate definitivo, no obstante, ha venido de la mano, como no podía ser de otra manera, del gran lider Mariano Rajoy, ahora revelado como el gran déspota. Ya en la legislatura pasada apoyó el ataque frontal a la identidad nacional iniciado por Zapatero y acompañado por el PP con la cláusula Camps y la realidad nacional de Arenas Movedizas. Pero en esta el PP estás dispuesto a superarse, por mucho que firme manifiestos que contradice sus ponencias políticas y las declaraciones desvergonzadas de los nuevos y viejos palmeros de Mariano Rajoy de Bulgaria.
lunes, 30 de junio de 2008
martes, 24 de junio de 2008
AZNAR TENÍA LA CULPA DE TODO
Es realmente asombrosa la ingratitud que puede reinar en política, donde toda lealtad tiene fecha de caducidad en cuanto supone alejarse del cargo oficial. Cuántas veces hemos visto puñaladas traperas y fechorías varias a lo largo de nuestra historia de la democracia, pero quizás nunca se ha producido un acto tan suicida y temerario como el que están protagonizando toda la nueva cúpula pepera tratando no ya de amortizar a Aznar sino de dejarlo como un juguete roto e inservible en el trastero del tiempo. De María San Gil dijeron que los anti depresivos y el cáncer le habían transtornado, de Aznar ya les falta poco para que digan que ha enloquecido de rencor y de pasado, porque esas son las consignas de los enemigos de siempre del PP pero ahora amigos de Rajoy, y los palmeros oficiales de Mariano: un discurso de Aznar marcado por el rencor y el pasado.
Pero en este nuevo PP rajoyesco se está fraguando una figura emergente, una super estrella que promete tardes de gloria sin igual y que responde al nombre de Pons. Hay que ver estos políticos provincianos sacados del anonimato mediático, como reaccionan ante la posibilidad de que sus teorías y pensamientos, o derivados, sean escuchados a lo largo de la geografía peninsular. Claro, que políticos provincianos hay de dos estilos: el estilo Rajoy, un político mediocre que crece a la sombra de todos y con el puñal siempre como compañero de caminos; y el estilo Pons, político cuya ambición sólo es superada por su verborrea desvergonzada.
Hay que tener una cara muy dura para que ahora venga Pons a darnos lecciones a todos sobre pasado, presente y futuro, y en particular a Aznar, al cual se permite descalificar y menospreciar llamándole anticuado y poco más que chatarra inservible. Recuerdo que fue Nebrera la que dijo hace ya un año o así que Aznar era un poco como un jarrón chino, molesto quería decir. Pues ojalá para Pons le mereciera el ex- presidente el mismo cuidado y consideración que un jarrón chino. Pero claro, que se puede esperar de alguien que compara a Rajoy con Churchill y Suárez, nada más ni nada menos. Después de esto me imagino que mañana o pasado, saldrá Cospedal para equiparar a Rajoy con el mismísimo Jesucristo, porque en peloteo nadie se le pone por delante a la flamante secretaria general, faltaría más.
Aún así, es evidente que todas estas declaraciones de Pons, siempre se supera a sí mismo cada vez que habla, pueden tener un componente cómico y simpático en esta actualidad que tan necesario se hace el reír. Pero lo que es realmente infecto, lamentable y, desde luego, lo último que se le podía haber ocurrido al PP, es el descalificar a Aznar mano a mano con los escribas de oficio, prostitutas de profesión, que ahora han comprendido el mal que ha llevado al Partido Popular de derrota en derrota, y que no es otro que Aznar. En el 2004 perdieron por culpa de Aznar, con Irak y el 11-M como muestras de la soberbia y locura de un presidente endiosado. Y en el 2008 han vuelto a perder por culpa de Aznar porque aún quedaban restos de aznarismo en el partido de Rajoy. Ahora, ¡ahora!, es cuando Rajoy podrá ser él mismo, y por fin podrá ganar las elecciones y derramar sobre todos el cuerno de la abundancia centrista que tan rápido y tan bien va a curar nuestras heridas.
Como ya dije en otro artículo, Aznar es muy soberbio, y nadie lo puede discutir. Pero en el pecado lleva la penitencia porque fue esa soberbia la que lo empujó a legitimar la dedocracia como fórmula infalible de sucesión exitosa, y hasta aquí están llegando sus frutos. Y porque esa soberbia ha sido la que, eso sí, por "responsabilidad", le ha imposibilitado pedir perdón a todos los votantes del PP por su gran, inmenso, su mayor error de todos llamado Rajoy, y articular o, por lo menos, abrir una puerta real a la alternativa tan necesaria como inevitable para la supervivencia del PP a Mariano Rajoy.
Pero en este nuevo PP rajoyesco se está fraguando una figura emergente, una super estrella que promete tardes de gloria sin igual y que responde al nombre de Pons. Hay que ver estos políticos provincianos sacados del anonimato mediático, como reaccionan ante la posibilidad de que sus teorías y pensamientos, o derivados, sean escuchados a lo largo de la geografía peninsular. Claro, que políticos provincianos hay de dos estilos: el estilo Rajoy, un político mediocre que crece a la sombra de todos y con el puñal siempre como compañero de caminos; y el estilo Pons, político cuya ambición sólo es superada por su verborrea desvergonzada.
Hay que tener una cara muy dura para que ahora venga Pons a darnos lecciones a todos sobre pasado, presente y futuro, y en particular a Aznar, al cual se permite descalificar y menospreciar llamándole anticuado y poco más que chatarra inservible. Recuerdo que fue Nebrera la que dijo hace ya un año o así que Aznar era un poco como un jarrón chino, molesto quería decir. Pues ojalá para Pons le mereciera el ex- presidente el mismo cuidado y consideración que un jarrón chino. Pero claro, que se puede esperar de alguien que compara a Rajoy con Churchill y Suárez, nada más ni nada menos. Después de esto me imagino que mañana o pasado, saldrá Cospedal para equiparar a Rajoy con el mismísimo Jesucristo, porque en peloteo nadie se le pone por delante a la flamante secretaria general, faltaría más.
Aún así, es evidente que todas estas declaraciones de Pons, siempre se supera a sí mismo cada vez que habla, pueden tener un componente cómico y simpático en esta actualidad que tan necesario se hace el reír. Pero lo que es realmente infecto, lamentable y, desde luego, lo último que se le podía haber ocurrido al PP, es el descalificar a Aznar mano a mano con los escribas de oficio, prostitutas de profesión, que ahora han comprendido el mal que ha llevado al Partido Popular de derrota en derrota, y que no es otro que Aznar. En el 2004 perdieron por culpa de Aznar, con Irak y el 11-M como muestras de la soberbia y locura de un presidente endiosado. Y en el 2008 han vuelto a perder por culpa de Aznar porque aún quedaban restos de aznarismo en el partido de Rajoy. Ahora, ¡ahora!, es cuando Rajoy podrá ser él mismo, y por fin podrá ganar las elecciones y derramar sobre todos el cuerno de la abundancia centrista que tan rápido y tan bien va a curar nuestras heridas.
Como ya dije en otro artículo, Aznar es muy soberbio, y nadie lo puede discutir. Pero en el pecado lleva la penitencia porque fue esa soberbia la que lo empujó a legitimar la dedocracia como fórmula infalible de sucesión exitosa, y hasta aquí están llegando sus frutos. Y porque esa soberbia ha sido la que, eso sí, por "responsabilidad", le ha imposibilitado pedir perdón a todos los votantes del PP por su gran, inmenso, su mayor error de todos llamado Rajoy, y articular o, por lo menos, abrir una puerta real a la alternativa tan necesaria como inevitable para la supervivencia del PP a Mariano Rajoy.
lunes, 23 de junio de 2008
LOS AZNAR EN BULGARIA
Reconozco que cuando vi, hace pocos días, la portada del HOLA donde el arichimultimillonario matrimonio Biatore aparecía escoltado por la familia Aznar, me dió un poco de pudor, y de vergüenza, el observar esa figura profident de Ana Aznar que ponía el tono dental a una fotografía de mucho figurar. No podrá quejarse Anita de su boda, pero sí podemos quejarnos muchos de que supuso la ascensión a los cielos del cesarato del, hasta entonces, previsible y austero Aznar.
Mucho se ha hablado, analizado y comprado, la retirada de Aznar con la de Felipe González. Y, salvando las muchas distancias que los separa, el ex presidente popular renunció a cortar su cordón umbilical con el futuro de su partido al decidir aplicar al PP la dedocracia que tan peligrosa suele ser cuando las cosas acaban mal, como ha sido en el caso de Rajoy. Si Rajoy hubiese ganado las elecciones, nadie le pediría cuentas a Aznar, pero como Rajoy ha perdido dos veces y se ha aferrado al sillón en una operación infecta de poder y traiciones como pocas se han visto en la historia contemporánea mundial, Aznar no puede evitar o hacer olvidar a los demás que su responsabilidad es algo de lo que tiene que dar cuenta, y esto es lo que esperaban muchos y temían algunos con su discurso en el congreso soviético.
Que su discurso fue en clave anti Rajoy, nadie lo duda. Sobre todo viendo las reacciones de los enemigos de siempre del PP pero ahora amigos de Mariano; y, también, de algunos medios investidos como defensores integristas del marianismo que encabeza su nómina, con un afán encomiable, "el confidencial", en donde no se ha podido leer, desde el 9-M, ni un solo artículo de crítica, si quiera disgusto, con Mariano Rajoy.
Es verdad que Aznar dijo, a su manera, todo lo que llevaba cayándose desde el 9-M, pero cuando habló de su respaldo responsable a Rajoy dejó claro que renunciaba a pedir perdón pero reconocía su error en el pasado. Aznar es así, y poco más se le puede pedir. Son las miserias que un aznarista como yo reconoce, porque la grandeza de la figura de Aznar se alimenta de sus aciertos pero también de sus errores, a diferencia de los que odian a Aznar, que solamente ven sus errores, muchas veces los exageran y no pocas los inventan. Porque ser aznarista no significa anclarse en el pasado, ni pertenecer a una derecha irredenta y arcaica que poco tiene que ver con la sociedad actual. Ser aznarista supone, por encima de todo, tener un proyecto político claro y definido, con unas ideas y unos valores que no se compran, ni se venden, ni se alquilan, por un puñado de elogios de los tradicionales adversarios del PP. Todo lo contrario de lo que está haciendo Rajoy y en lo que ha convertido al PP el déspota gallego, ojo no confundir con Fraga.
Pero Aznar por mucho que hable del respaldo responsable, de apoyar a Rajoy por sentido de partido, no puede escudarse en estos argumentos, por lo menos no debería, ante unos nuevos tiempos que van encaminados a que el Partido Popular acepte los supuestos teóricos y culturales de la ziquierda aunque pretenda disimularlo en la práctica. Ahí está la respuesta de Aznar cuando habló de no traicionar a los propios votantes del PP, para mayor irritación de muchos. Pero mejor aún cuando dijo aquello que primero ganar y luego dialogar, como habían hecho en 1996. Respondía así a todos aquellos fariseos y farsantes que se rasgaban las vestiduras porque María San Gil se alarmase porque el PP quisiera pactar con el PNV, que también lo hizo Aznar. Y es que hay algunos que se piensan que nuestra memoria está al mismo nivel que su vergüenza y su talento, es decir, por los suelos.
No obstante, al igual que Rajoy ha copiado en todo a Gallardón y ha asumido el discurso político del alcalde, también le ha imitado introduciendo a Ana Botella en la dirección nacional del Partido Popular. Hay que ver lo lejos que está llegando la mujer del Aznar, porque esto es el único mérito que abre las puertas a la Botella, ser la mujer de Aznar. A partir de ahí, cada declaración más nefasta, cada idea emanada de la Botella más inútil. Dijeron, por entonces, que Gallardón aceptó a la Botella como garantía de que Aznar no haría nada en contra de su enemigo íntimo, pues conviene recordar que fue Gallardón, y no Felipe, el principal obstáculo para que Aznar fuese investido presidente en 1996. Tal vez, y esto podríamos decirlo ahora, Rajoy acoja a Ana Botella como garantía de que Aznar siga callado y así solamente habla de congreso en congreso, pues es un peso que los marianistas pueden soportar, aunque de muy mala gana todo hay que decirlo.
En definitiva, el paso de Aznar por el congreso soviético ha dejado un sabor bastante agridulce que no define, de ningún modo, una postura clara de aquel que puso, con su dedo, a Rajoy en la presidencia. Que sí, que no está de acuerdo con este PP rajoyesco, pero no parece que vaya a hacer absolutamente nada para validar su autoridad y devolver la ilusión a tantísimos votantes y militantes del PP que se sienten huérfanos de padre político y que esperan a las urnas para pasar la factura a tanto despropósito y tomadura de pelo del rajoyismo naciente y moliente.
Yo no sé si, a este paso y según algunos creen que está escrito, Ana Botella logrará ser la primera alcaldesa de Madrid en la democracia, yo espero que no, porque no se merecen los madrileños tamaña desgracia, pero como el destino no está en las estrellas, en contra de lo que decía aquel famoso banquero que quiso disputarle a Aznar la presidencia del PP, veremos en los próximos tiempos si el ex- presidente ha comprendido que su responsabilidad sigue viva aunque quiera mirar a otro lado o si, por el contrario, tienen razón muchos anti aznaristas cuando dicen que a José María ya solamente le importa ganar dinero, además de que pertenece al pasado. Jamás un dedo había sido tan importante en la historia pasada, presente y futura de una nación. Porque sí, el dedo de Aznar sigue siendo el futuro, Rajoy sólo es el pasado.
Mucho se ha hablado, analizado y comprado, la retirada de Aznar con la de Felipe González. Y, salvando las muchas distancias que los separa, el ex presidente popular renunció a cortar su cordón umbilical con el futuro de su partido al decidir aplicar al PP la dedocracia que tan peligrosa suele ser cuando las cosas acaban mal, como ha sido en el caso de Rajoy. Si Rajoy hubiese ganado las elecciones, nadie le pediría cuentas a Aznar, pero como Rajoy ha perdido dos veces y se ha aferrado al sillón en una operación infecta de poder y traiciones como pocas se han visto en la historia contemporánea mundial, Aznar no puede evitar o hacer olvidar a los demás que su responsabilidad es algo de lo que tiene que dar cuenta, y esto es lo que esperaban muchos y temían algunos con su discurso en el congreso soviético.
Que su discurso fue en clave anti Rajoy, nadie lo duda. Sobre todo viendo las reacciones de los enemigos de siempre del PP pero ahora amigos de Mariano; y, también, de algunos medios investidos como defensores integristas del marianismo que encabeza su nómina, con un afán encomiable, "el confidencial", en donde no se ha podido leer, desde el 9-M, ni un solo artículo de crítica, si quiera disgusto, con Mariano Rajoy.
Es verdad que Aznar dijo, a su manera, todo lo que llevaba cayándose desde el 9-M, pero cuando habló de su respaldo responsable a Rajoy dejó claro que renunciaba a pedir perdón pero reconocía su error en el pasado. Aznar es así, y poco más se le puede pedir. Son las miserias que un aznarista como yo reconoce, porque la grandeza de la figura de Aznar se alimenta de sus aciertos pero también de sus errores, a diferencia de los que odian a Aznar, que solamente ven sus errores, muchas veces los exageran y no pocas los inventan. Porque ser aznarista no significa anclarse en el pasado, ni pertenecer a una derecha irredenta y arcaica que poco tiene que ver con la sociedad actual. Ser aznarista supone, por encima de todo, tener un proyecto político claro y definido, con unas ideas y unos valores que no se compran, ni se venden, ni se alquilan, por un puñado de elogios de los tradicionales adversarios del PP. Todo lo contrario de lo que está haciendo Rajoy y en lo que ha convertido al PP el déspota gallego, ojo no confundir con Fraga.
Pero Aznar por mucho que hable del respaldo responsable, de apoyar a Rajoy por sentido de partido, no puede escudarse en estos argumentos, por lo menos no debería, ante unos nuevos tiempos que van encaminados a que el Partido Popular acepte los supuestos teóricos y culturales de la ziquierda aunque pretenda disimularlo en la práctica. Ahí está la respuesta de Aznar cuando habló de no traicionar a los propios votantes del PP, para mayor irritación de muchos. Pero mejor aún cuando dijo aquello que primero ganar y luego dialogar, como habían hecho en 1996. Respondía así a todos aquellos fariseos y farsantes que se rasgaban las vestiduras porque María San Gil se alarmase porque el PP quisiera pactar con el PNV, que también lo hizo Aznar. Y es que hay algunos que se piensan que nuestra memoria está al mismo nivel que su vergüenza y su talento, es decir, por los suelos.
No obstante, al igual que Rajoy ha copiado en todo a Gallardón y ha asumido el discurso político del alcalde, también le ha imitado introduciendo a Ana Botella en la dirección nacional del Partido Popular. Hay que ver lo lejos que está llegando la mujer del Aznar, porque esto es el único mérito que abre las puertas a la Botella, ser la mujer de Aznar. A partir de ahí, cada declaración más nefasta, cada idea emanada de la Botella más inútil. Dijeron, por entonces, que Gallardón aceptó a la Botella como garantía de que Aznar no haría nada en contra de su enemigo íntimo, pues conviene recordar que fue Gallardón, y no Felipe, el principal obstáculo para que Aznar fuese investido presidente en 1996. Tal vez, y esto podríamos decirlo ahora, Rajoy acoja a Ana Botella como garantía de que Aznar siga callado y así solamente habla de congreso en congreso, pues es un peso que los marianistas pueden soportar, aunque de muy mala gana todo hay que decirlo.
En definitiva, el paso de Aznar por el congreso soviético ha dejado un sabor bastante agridulce que no define, de ningún modo, una postura clara de aquel que puso, con su dedo, a Rajoy en la presidencia. Que sí, que no está de acuerdo con este PP rajoyesco, pero no parece que vaya a hacer absolutamente nada para validar su autoridad y devolver la ilusión a tantísimos votantes y militantes del PP que se sienten huérfanos de padre político y que esperan a las urnas para pasar la factura a tanto despropósito y tomadura de pelo del rajoyismo naciente y moliente.
Yo no sé si, a este paso y según algunos creen que está escrito, Ana Botella logrará ser la primera alcaldesa de Madrid en la democracia, yo espero que no, porque no se merecen los madrileños tamaña desgracia, pero como el destino no está en las estrellas, en contra de lo que decía aquel famoso banquero que quiso disputarle a Aznar la presidencia del PP, veremos en los próximos tiempos si el ex- presidente ha comprendido que su responsabilidad sigue viva aunque quiera mirar a otro lado o si, por el contrario, tienen razón muchos anti aznaristas cuando dicen que a José María ya solamente le importa ganar dinero, además de que pertenece al pasado. Jamás un dedo había sido tan importante en la historia pasada, presente y futura de una nación. Porque sí, el dedo de Aznar sigue siendo el futuro, Rajoy sólo es el pasado.
LA SORPRESA DEL CONGRESO SOVIÉTICO.
Si algo me causó no sé si más asco que sorpresa o más sorpresa que asco, fue la inclusión de María del Mar Blanco en el equipo de Rajoy. Es evidente que a la hora de analizar este nombramiento y a la hermana de Miguel Ángel Blanco, hay que tener en cuenta de dónde viene María del Mar y lo que representa. Aún así, y desde el respeto que se le debe a la familia Blanco, hay que decir que ya sea la intención de usar a María del Mar como coartada o la voluntad de María del Mar de dejarse utilizar por Rajoy, es su inclusión en el equipo de Mariano una de las noticias más infectas que ha dado este congreso soviético convocado por Rajoy para su mayor gloria. Ya lo dijo Cospedal, menuda pieza, que ningún dirigente del PP es mejor que los militantes, excepto el presidente.
Pero María del Mar Blanco no se da cuenta, pensémoslo así, que cuando nos dice que ella siempre ha estado, está y estará con María San Gil, nos está mintiendo porque nadie que acepte un puesto emanado de Rajoy, y más en este PP rajoyesco, puede estar, a la vez, al lado de San Gil. Porque Rajoy ha sido el artífice de la retirada de San Gil, es más Rajoy ha echado a San Gil y ha respaldado, quien sabe si encargado, las campañas de difamación contra la persona de la dirigente vasca. Por lo que, si tú aceptas ir en el equipo de alguien que ha apuñalado a otra persona, no puedes decir que aunque vas en el equipo del apuñalador tú estarás siempre al lado del apuñalado. No, eso no puede ser. Por no hablar de formar parte de un proyecto político que ha eliminado las referencias del PNV de la ponencia política. ¡Las referencias al PNV!. Quizás María del Mar Blanco no recuerda que fue el partido jelkide quien, tras el asesinato de su hermano, acudió en socorro de la ETA ante el temor de que el movimiento social de repulsa al terrorismo llevase a los etarras a su completa disolución, y por eso firmaron el pacto de Lizarra. Bien es verdad que con el paso de los años el PNV ha dejado pequeño ese pacto y ahora van, directamente, a por la secesión. Pues ahora Maria del Mar Blanco pertenece a un partido que le preocupa molestar al PNV, que le sienta mal criticar al PNV, que quiere complacer al PNV, iniciando un camino que nos recuerda, perfectamente, una película que ya hemos visto: la metamorfosis del PSE desde la defenestración de Redondo Terreros. Si no fuera porque el PSE nos ha demostrado que entre la dignidad y la indignidad existe un camino muy pequeño que recorrer, ni siquiera nos plantearíamos ciertas cosas en referencia a muchos políticos del PP vasco, pero la ingenuidad en estos casos de poco sirve cuando el pastel que se está cocinando ya tiene un olor demasiado fuerte como para hacerse el tonto. Allá María del Mar con su conciencia, pero ya sea por acción o por omisión, su presencia en el equipo de Rajoy no se justifica ni se sostiene desde la medida de la coherencia y, por qué no decirlo, de la fidelidad siempre debida a la memoria de su hermano y lo que significó su asesinato. Aún así, insisto, pueden existir motivos ocultos que justifiquen su cargo en el partido de Rajoy y debemos, por lo tanto, guardar siempre un profundo respeto y admiración por María del Mar, pero lo cortés no quita lo valiente.
Pero María del Mar Blanco no se da cuenta, pensémoslo así, que cuando nos dice que ella siempre ha estado, está y estará con María San Gil, nos está mintiendo porque nadie que acepte un puesto emanado de Rajoy, y más en este PP rajoyesco, puede estar, a la vez, al lado de San Gil. Porque Rajoy ha sido el artífice de la retirada de San Gil, es más Rajoy ha echado a San Gil y ha respaldado, quien sabe si encargado, las campañas de difamación contra la persona de la dirigente vasca. Por lo que, si tú aceptas ir en el equipo de alguien que ha apuñalado a otra persona, no puedes decir que aunque vas en el equipo del apuñalador tú estarás siempre al lado del apuñalado. No, eso no puede ser. Por no hablar de formar parte de un proyecto político que ha eliminado las referencias del PNV de la ponencia política. ¡Las referencias al PNV!. Quizás María del Mar Blanco no recuerda que fue el partido jelkide quien, tras el asesinato de su hermano, acudió en socorro de la ETA ante el temor de que el movimiento social de repulsa al terrorismo llevase a los etarras a su completa disolución, y por eso firmaron el pacto de Lizarra. Bien es verdad que con el paso de los años el PNV ha dejado pequeño ese pacto y ahora van, directamente, a por la secesión. Pues ahora Maria del Mar Blanco pertenece a un partido que le preocupa molestar al PNV, que le sienta mal criticar al PNV, que quiere complacer al PNV, iniciando un camino que nos recuerda, perfectamente, una película que ya hemos visto: la metamorfosis del PSE desde la defenestración de Redondo Terreros. Si no fuera porque el PSE nos ha demostrado que entre la dignidad y la indignidad existe un camino muy pequeño que recorrer, ni siquiera nos plantearíamos ciertas cosas en referencia a muchos políticos del PP vasco, pero la ingenuidad en estos casos de poco sirve cuando el pastel que se está cocinando ya tiene un olor demasiado fuerte como para hacerse el tonto. Allá María del Mar con su conciencia, pero ya sea por acción o por omisión, su presencia en el equipo de Rajoy no se justifica ni se sostiene desde la medida de la coherencia y, por qué no decirlo, de la fidelidad siempre debida a la memoria de su hermano y lo que significó su asesinato. Aún así, insisto, pueden existir motivos ocultos que justifiquen su cargo en el partido de Rajoy y debemos, por lo tanto, guardar siempre un profundo respeto y admiración por María del Mar, pero lo cortés no quita lo valiente.
jueves, 19 de junio de 2008
LOS PALMEROS DE RAJOY
Ya se ha confirmado, en lo importante, que Rajoy es, ante todo, un hombre agradecido con sus palmeros, ya están todos compuestos y con cargo, con la excepción de Ana Mato, que públicamente no ha sido una palmera rajoyesca, y con la espectación del cargo adjudicado a Gallardón, ninguno de los importantes ciertamente. Tampoco hay que "hipotizar" al futurible, como ya dijo el alcalde madrileño recordando las palabras de alguien tan sabio y tan erutido como Felipe, el González de toda la vida.
Pero en lo sustancial, el nombramiento de Dolores de Cospedal no ha sido una sorpresa en ningún sentido. Bien es verdad que muchos apostaban por Javier Arenas, sobre todo después de repetir una y otra vez que su vida y su corazón y su alma y su centrismo y su todo estaba en su tierra. Claro que también dijo esto Cospedal, algo importantísimo a la hora de "sacrificarse" por el partido, el eterno refugio y excusa de los caraduras que cuantos más cargos más se "sacrifican". Rajoy ha elegido a Cospedal por algo muy simple: porque su fidelidad está a prueba de bombas, después de la puñalada a Esperanza Aguirre como sacrificio para entrar en el selecto círculo-club centrista de Mariano.
Cospedal, hasta hace poco, era la esperanza blanca de muchos manchegos, que veían en ella la apuesta definitiva para desbancar al socialismo de Castilla la Mancha. Pero decepciones más duras ocurren en la vida y María Dolores ha preferido ser palmera de Rajoy a ser la presidenta de todos los manchegos, y así será. No voy a negar que, en un primer momento de la carrera de Cospedal, se veía a la esperanzista de adopción como un valor seguro y de futuro en el Partido Popular, pero después de su retrato durante toda esta crisis, la estafa no ha podido ser más evidente.
Ahí tenemos, como actuación estrella, su trato vejatorio y con mala intención, por decirlo de alguna manera suave, hacia María San Gil. Ahí ya puso un listón que si lo supera en el futuro no sé yo a dónde puede llegar, pero sus primeros chapoteos en la miseria personal no han podido ser más ruidosos. Pero ahí tiene su recompensa, entre injuria a María San Gil y declaraciones de amor arrebatador a Mariano, ahí está su cargo de secretaria general del PP, quién se lo iba a decir a ella cuando la acogió, hace ya algunos años, Esperanza Aguirre, la culpa aún sigue con el puñal de Cospedal adornando la herida.
Precisamente, y por esto mismo, hoy ha dicho que votará a Rajoy al alegrarse mucho, muchísimo, del nombramiento de Cospedal. Como no da una puntada sin hilo, puede ser que esto lo diga para que aquellos que tengan oídos, que entiendan. O quizás no. Pero la cuestión es que ya hasta Esperanza se apunta al enjuague de Rajoy, a la invetidura de Mariano como el emperador papal del Partido Popular. Evidentemente no llega al grado de babosería y renuncia de la dignidad de todo hombre de la que ha hecho gala Moragas, cuando ha dicho que no tenía palabras ante el nombramiento de Cospedal, a lo mejor lo dice porque él esperaba ese cargo, a saber, pero la cuestión es que aquellos que sufran de náuseas o de sensibilidad vomitiva no deberán encender el televisor en los próximos días ante el espectáculo bochornoso, soviético y sectario que va a exhibir el Partido Popular.
Todo esto se corona, como no podía ser, con Pons, Arenas y Ana Mato. De los 3, Ana Mato la más sorprendente, por su baja intensidad de palmeo. Pero qué decir del valenciano y del andaluz, cada cual más abyecto y deslengüado durante esta crisis del PP. Con algo en lo que empatan: las razones para que ninguno de los dos aceptase este cargo. El primero, Pons, porque dijo que allí donde estuviese María San Gil debería de estar el PP, y San Gil ni va al congreso; y Arenas movedizas porque dijo que no quería ningún cargo nacional porque su vida estaba en su tierra. Que yo sepa vicesecretario territorial significa, a menos que el centrismo se invente otra cosa, que tendrá que viajar bastante por esas tierras de los pueblos y naciones de la península ibérica, excepto Portugal, que conviven en paz.
Habrá que ver, por lo tanto, la composición de todo el equipo rajoyesco, donde puede haber sorpresas que harían saltar por al aire la esperanza, es verdad que ínfima, que tienen la mayoría de los votantes del PP que un día no muy lejano se elija el líder popular mediante unas primarias, en cuyo caso Rajoy no saldría ni para portero del edificio de Génova. O, en el peor de los casos, que exista una coherencia balsámica en aquellos que no apoyan a Rajoy y no den ahora la puñalada a la dignidad aceptando, o mejor dicho vendiéndose, por un plato de lentejas, porque en Génova 13, además de lentejas, no hay nada más.
Pero en lo sustancial, el nombramiento de Dolores de Cospedal no ha sido una sorpresa en ningún sentido. Bien es verdad que muchos apostaban por Javier Arenas, sobre todo después de repetir una y otra vez que su vida y su corazón y su alma y su centrismo y su todo estaba en su tierra. Claro que también dijo esto Cospedal, algo importantísimo a la hora de "sacrificarse" por el partido, el eterno refugio y excusa de los caraduras que cuantos más cargos más se "sacrifican". Rajoy ha elegido a Cospedal por algo muy simple: porque su fidelidad está a prueba de bombas, después de la puñalada a Esperanza Aguirre como sacrificio para entrar en el selecto círculo-club centrista de Mariano.
Cospedal, hasta hace poco, era la esperanza blanca de muchos manchegos, que veían en ella la apuesta definitiva para desbancar al socialismo de Castilla la Mancha. Pero decepciones más duras ocurren en la vida y María Dolores ha preferido ser palmera de Rajoy a ser la presidenta de todos los manchegos, y así será. No voy a negar que, en un primer momento de la carrera de Cospedal, se veía a la esperanzista de adopción como un valor seguro y de futuro en el Partido Popular, pero después de su retrato durante toda esta crisis, la estafa no ha podido ser más evidente.
Ahí tenemos, como actuación estrella, su trato vejatorio y con mala intención, por decirlo de alguna manera suave, hacia María San Gil. Ahí ya puso un listón que si lo supera en el futuro no sé yo a dónde puede llegar, pero sus primeros chapoteos en la miseria personal no han podido ser más ruidosos. Pero ahí tiene su recompensa, entre injuria a María San Gil y declaraciones de amor arrebatador a Mariano, ahí está su cargo de secretaria general del PP, quién se lo iba a decir a ella cuando la acogió, hace ya algunos años, Esperanza Aguirre, la culpa aún sigue con el puñal de Cospedal adornando la herida.
Precisamente, y por esto mismo, hoy ha dicho que votará a Rajoy al alegrarse mucho, muchísimo, del nombramiento de Cospedal. Como no da una puntada sin hilo, puede ser que esto lo diga para que aquellos que tengan oídos, que entiendan. O quizás no. Pero la cuestión es que ya hasta Esperanza se apunta al enjuague de Rajoy, a la invetidura de Mariano como el emperador papal del Partido Popular. Evidentemente no llega al grado de babosería y renuncia de la dignidad de todo hombre de la que ha hecho gala Moragas, cuando ha dicho que no tenía palabras ante el nombramiento de Cospedal, a lo mejor lo dice porque él esperaba ese cargo, a saber, pero la cuestión es que aquellos que sufran de náuseas o de sensibilidad vomitiva no deberán encender el televisor en los próximos días ante el espectáculo bochornoso, soviético y sectario que va a exhibir el Partido Popular.
Todo esto se corona, como no podía ser, con Pons, Arenas y Ana Mato. De los 3, Ana Mato la más sorprendente, por su baja intensidad de palmeo. Pero qué decir del valenciano y del andaluz, cada cual más abyecto y deslengüado durante esta crisis del PP. Con algo en lo que empatan: las razones para que ninguno de los dos aceptase este cargo. El primero, Pons, porque dijo que allí donde estuviese María San Gil debería de estar el PP, y San Gil ni va al congreso; y Arenas movedizas porque dijo que no quería ningún cargo nacional porque su vida estaba en su tierra. Que yo sepa vicesecretario territorial significa, a menos que el centrismo se invente otra cosa, que tendrá que viajar bastante por esas tierras de los pueblos y naciones de la península ibérica, excepto Portugal, que conviven en paz.
Habrá que ver, por lo tanto, la composición de todo el equipo rajoyesco, donde puede haber sorpresas que harían saltar por al aire la esperanza, es verdad que ínfima, que tienen la mayoría de los votantes del PP que un día no muy lejano se elija el líder popular mediante unas primarias, en cuyo caso Rajoy no saldría ni para portero del edificio de Génova. O, en el peor de los casos, que exista una coherencia balsámica en aquellos que no apoyan a Rajoy y no den ahora la puñalada a la dignidad aceptando, o mejor dicho vendiéndose, por un plato de lentejas, porque en Génova 13, además de lentejas, no hay nada más.
miércoles, 18 de junio de 2008
RAJOY EN EL CENTRO DE BULGARIA
Terminó la entrevista citando, de manera bastante subida de tono, una frase de Wiston Churchill: "Un fanático es alguien que no puede cambiar de mentalidad y no sabe cambiar de tema". La realidad es que a Rajoy no se le puede acusar de ser fanático excepto de una cosa: del centrismo. O, dicho en cristiano, del poder.
Claro que poco a poco nos va explicando lo que es el centro, "no una ideología sino una actitud ante la vida". No sé si esta frase será suya propia o se la habrá prestado Arenas Movedizas, Javier. Sea como sea empìeza a resultar no sé si más patético o más revelador, que Mariano Rajoy no se le caiga de la boca la misma palabra de la que ha hecho Gallardón su santo y señal: el centrismo. A esto se le llama asumir el discurso del futuro y lo demás es música celestial. Pero parece ser que a Rajoy le cuesta reprimir el déspota que lleva dentro, ocupando todo él, cuando nos dice que episodios como el de Elorriaga "son cosas que pasan y es mejor olvidar". Es decir, que a Rajoy le importa una mierda lo que digan o puedan decir de él siempre y cuando no esté en sintonía con ese cariño y afecto que le han dispensado "tanta gente" que le ha pedido que siga, y que siga hasta el final, hasta volver a perder en 2012, se le olvidó decir.
Pero ya fuera de estrategias y palabrería, el único proyecto que tiene el déspota gallego, ojo no confundir con Fraga, para poder ganar unas elecciones es que la economía siga aprentando a los españoles hasta que logre la asfixia de la figura zapateril, un Zapatero que a las primeras de cambio, ¡y eso que está sin oposición!, se ha venido abajo y ha alcanzado ya tan pronto el estado de vaporiación gaseosa que caracterizó al Aznar del "Prestige", por ejemplo. A Zapatero sólo le falta decir que se aparecerá a los españoles cuando tenga soluciones bajo el brazo, y ya sería completa la simbiosis.
Aún así, y al margen de crisis y recesiones, estamos a miércoles y Rajoy va a agotar el plazo hasta el sábado para comunicar a los demás mortales su equipo. En este sentido solamente le falta anunciar que sus nombres los tiene en una libreta roja, ahora roja, la libreta azul era de Aznar, y ya se sabe. Yo siempre he dicho que Rajoy ha hederado lo peor del aznarismo empezando por su despotismo tardío, cuando ya el dedo era el único elemento aznarí que mandama más que el propio Aznar. Lo malo es que Rajoy ya traía de fábrica unas "virtudes" que lo adornan aún más, y es la traición sin pestañear a todo aquel que pueda alejarle de la posibilidad de seguir pegado a su poltrona.
Muchas cábalas se hacen del equipo rajoyista, faltaría más. Pero la cuestión es muy simple: o Rajoy hace un equipo lleno de fieles y mediocres, lo más probable; o Rajoy incluye algunos elementos en su equipo que han sido críticos con él, lo que haría ya el sovietismo en el PP una regla de estricta observancia, como en los monasterios. Porque ya me contarán qué esperanza le quedaría al PP si todos los que han sido críticos con Rajoy acaban integrados en su equipo. No es que a día de hoy tenga mucho futuro alguna alternativa en el partido, pero de esta manera ya sería el no ser decente y, además, parecerlo.
Me ha llamado la atención de que a 3 días de la KOMINTERN popular, uno de los asuntos que más preocupa al politburó genovés, es ¡la ponencia sobre matrimonios homosexuales!. La doctrina de Rajoy, ya se sabe, lo que digan los jueces, pero cuando un partido ha presentado un recurso contra el matrimonio gay, no puede, en su congreso de ideas, recordad como lo repiten muchos farsantes peperos, no debatir esta cuestión. Porque si, precisamente, no se debate uno de los puntos más conflictivos y que más alejan al PP de esa ansiada, como muchas veces necesaria, modernidad, pues que baje Dios y lo vea.
Pero así es el PP de Rajoy, donde están presentado mucha más resistencia a que se apruebe el matrimonio gay a que se pongan las bases para rogar al PNVo CIU que les concedan un baile.
Claro que poco a poco nos va explicando lo que es el centro, "no una ideología sino una actitud ante la vida". No sé si esta frase será suya propia o se la habrá prestado Arenas Movedizas, Javier. Sea como sea empìeza a resultar no sé si más patético o más revelador, que Mariano Rajoy no se le caiga de la boca la misma palabra de la que ha hecho Gallardón su santo y señal: el centrismo. A esto se le llama asumir el discurso del futuro y lo demás es música celestial. Pero parece ser que a Rajoy le cuesta reprimir el déspota que lleva dentro, ocupando todo él, cuando nos dice que episodios como el de Elorriaga "son cosas que pasan y es mejor olvidar". Es decir, que a Rajoy le importa una mierda lo que digan o puedan decir de él siempre y cuando no esté en sintonía con ese cariño y afecto que le han dispensado "tanta gente" que le ha pedido que siga, y que siga hasta el final, hasta volver a perder en 2012, se le olvidó decir.
Pero ya fuera de estrategias y palabrería, el único proyecto que tiene el déspota gallego, ojo no confundir con Fraga, para poder ganar unas elecciones es que la economía siga aprentando a los españoles hasta que logre la asfixia de la figura zapateril, un Zapatero que a las primeras de cambio, ¡y eso que está sin oposición!, se ha venido abajo y ha alcanzado ya tan pronto el estado de vaporiación gaseosa que caracterizó al Aznar del "Prestige", por ejemplo. A Zapatero sólo le falta decir que se aparecerá a los españoles cuando tenga soluciones bajo el brazo, y ya sería completa la simbiosis.
Aún así, y al margen de crisis y recesiones, estamos a miércoles y Rajoy va a agotar el plazo hasta el sábado para comunicar a los demás mortales su equipo. En este sentido solamente le falta anunciar que sus nombres los tiene en una libreta roja, ahora roja, la libreta azul era de Aznar, y ya se sabe. Yo siempre he dicho que Rajoy ha hederado lo peor del aznarismo empezando por su despotismo tardío, cuando ya el dedo era el único elemento aznarí que mandama más que el propio Aznar. Lo malo es que Rajoy ya traía de fábrica unas "virtudes" que lo adornan aún más, y es la traición sin pestañear a todo aquel que pueda alejarle de la posibilidad de seguir pegado a su poltrona.
Muchas cábalas se hacen del equipo rajoyista, faltaría más. Pero la cuestión es muy simple: o Rajoy hace un equipo lleno de fieles y mediocres, lo más probable; o Rajoy incluye algunos elementos en su equipo que han sido críticos con él, lo que haría ya el sovietismo en el PP una regla de estricta observancia, como en los monasterios. Porque ya me contarán qué esperanza le quedaría al PP si todos los que han sido críticos con Rajoy acaban integrados en su equipo. No es que a día de hoy tenga mucho futuro alguna alternativa en el partido, pero de esta manera ya sería el no ser decente y, además, parecerlo.
Me ha llamado la atención de que a 3 días de la KOMINTERN popular, uno de los asuntos que más preocupa al politburó genovés, es ¡la ponencia sobre matrimonios homosexuales!. La doctrina de Rajoy, ya se sabe, lo que digan los jueces, pero cuando un partido ha presentado un recurso contra el matrimonio gay, no puede, en su congreso de ideas, recordad como lo repiten muchos farsantes peperos, no debatir esta cuestión. Porque si, precisamente, no se debate uno de los puntos más conflictivos y que más alejan al PP de esa ansiada, como muchas veces necesaria, modernidad, pues que baje Dios y lo vea.
Pero así es el PP de Rajoy, donde están presentado mucha más resistencia a que se apruebe el matrimonio gay a que se pongan las bases para rogar al PNVo CIU que les concedan un baile.
martes, 17 de junio de 2008
EL HONOR DEL HONORABLE
Aunque para un gran número de políticos les parezca mentira, la democracia también tiene honor. Y una democracia donde se produce una sentencia judicial en clave política, poco puede honrar a su sociedad. Claro que a Gallardón la dignidad democrática de España le importa bastante poco tirando a nada. La prueba la tenemos cuando lleva a los tribunales al locutor más crítico con él con la intención de silenciarlo, de meterle el miedo en el cuerpo, aún a sabiendas que esto con Federico era pinchar en hueso. Pero siempre quedará la satisfación de haberle ganado un pulso al periodista tanto en su partido-puñalada trapera de todos a Federico- como en los tribunales, en primera instancia. Y qué decir de la felicidad que ha regalado entre PIRSA y demás satélites rajoyistas que vistiéndose de moderados y portavoces de una nueva derecha moderna intentan disumular si inanidad intelectual y su moral prostituida.
Yo no creo que la libertad de expresión en España esté en peligro, es que directamente siempre ha estado supeditada a ciertos intereses que han prevalecido muy por encima de, muchas veces, la verdad. Claro que tú puedes decir lo que piensas, criticar lo que quieras, denunciar lo que te afecte, pero las consecuencias que se deriben de ello es un gallo de otro cantar que, no pocas veces, hace de ser temerarios y suicidas denunciar o luchar por la verdad cuando está en contra de algún poder fáctico o, simplemente, de algún tipo de poder. Eso de Juana de Arco es algo que no se estila, precisamente, en nuestro país.
Pero lo preterido por Gallardón con su querella a Federico Jimenez Losantos no es tanto el apuñalar la libertad de expresión que le resulta incómoda como el demostrar a su mayor enemigo que es él, y no Federico, quien manda en el PP y quien va a mandar mucho más. Ayer mismo Rajoy respaldó a su alcalde cuando en más de una ocasión, y durante la pasada legislatura, le pidió a Gallardón que retirase la querella contra Federico. Por supuesto Gallardón le engañó más de una y más de dos veces, algo que ya es costumbre en los recibes de Mariano. Pero ahora las cosas han cambiado, y lo han hecho de tal manera que hasta Esperanza Aguirre dejó tirado a Federico en el juicio recién celebrado. ¿Qué se puede esperar de este PP búlgaro hoy, gallardonita mañana?, realmente nada, por lo menos nada bueno.
Uno cuando se detiene a observar los mensajes y las declaraciones de todos los dirigentes, o su mayoría, en los últimos meses, se da cuenta de que el Partido Popular ha sido atrapado por una ansiedad monstruosa de ganar las elecciones al precio que sea, como si de golpe se hubiese despertado una ambición febril que ha hecho derrumbarse a muchos pilares que creíamos que aún sosténían el PP. Pero con esto del PP va a pasar como con Zapatero y sus diputados: cuando llegue el juicio de la historia, cuando la responsabilidad llame a su presencia, nadie podrá ser declarado inocente, ya sea por acción o por omisión. Es verdad que el principal culpable de que Gallardón llegue a ver cumplido el sueño de su vida es Aznar, que antepuso su mujer a España, pero después de Aznar la culpa la tiene Rajoy. Quizás algún día nos explique por qué ha pasado de rechazar su inclusión en las listas al parlamento, a brindarle en bandeja de plata el partido al alcalde madrileño.
De todos modos no hay que ser injustos, y no es, repito, Gallardón el peor del PP. Es el más descarado, sí, pero no el peor. Ahora, sin embargo, lo que toca repetir como loritos de feria es lo del derecho al honor por encima de todo, que dicen los del PP mientras se dan golpes de pecho. Claro que para este PP el honor es, ante todo, el centrismo, sin centro no hay honor. Pero, ¿dónde estaba el honor cuando Almodovar acusó al PP de intento de golpe de estado?, ¿dónde estuvo el honor del PP cuando Moratinos acusó a Aznar, al que le deben todo, de promover golpes de estado en el extranjero?, ¿dónde estuvo el honor del PP cuando los titiriteros paseaban pancartas con las caras de todos los populares y la palabra asesinos debajo?.
En fin, hay tantísimos ejemplos del "honor" popular centristamente entendido, que podríamos dedicarle un monográfico a ello. Si en su día, por entonces, cualquier político del PP hubiese hablado del honor, de su honor, les habríamos creído, pero a día de hoy el problema es que ya nadie puede creer demasiado en el PP, y ya si nos habla de honor, para qué contar. El honor del honorable, ya se sabe.
Yo no creo que la libertad de expresión en España esté en peligro, es que directamente siempre ha estado supeditada a ciertos intereses que han prevalecido muy por encima de, muchas veces, la verdad. Claro que tú puedes decir lo que piensas, criticar lo que quieras, denunciar lo que te afecte, pero las consecuencias que se deriben de ello es un gallo de otro cantar que, no pocas veces, hace de ser temerarios y suicidas denunciar o luchar por la verdad cuando está en contra de algún poder fáctico o, simplemente, de algún tipo de poder. Eso de Juana de Arco es algo que no se estila, precisamente, en nuestro país.
Pero lo preterido por Gallardón con su querella a Federico Jimenez Losantos no es tanto el apuñalar la libertad de expresión que le resulta incómoda como el demostrar a su mayor enemigo que es él, y no Federico, quien manda en el PP y quien va a mandar mucho más. Ayer mismo Rajoy respaldó a su alcalde cuando en más de una ocasión, y durante la pasada legislatura, le pidió a Gallardón que retirase la querella contra Federico. Por supuesto Gallardón le engañó más de una y más de dos veces, algo que ya es costumbre en los recibes de Mariano. Pero ahora las cosas han cambiado, y lo han hecho de tal manera que hasta Esperanza Aguirre dejó tirado a Federico en el juicio recién celebrado. ¿Qué se puede esperar de este PP búlgaro hoy, gallardonita mañana?, realmente nada, por lo menos nada bueno.
Uno cuando se detiene a observar los mensajes y las declaraciones de todos los dirigentes, o su mayoría, en los últimos meses, se da cuenta de que el Partido Popular ha sido atrapado por una ansiedad monstruosa de ganar las elecciones al precio que sea, como si de golpe se hubiese despertado una ambición febril que ha hecho derrumbarse a muchos pilares que creíamos que aún sosténían el PP. Pero con esto del PP va a pasar como con Zapatero y sus diputados: cuando llegue el juicio de la historia, cuando la responsabilidad llame a su presencia, nadie podrá ser declarado inocente, ya sea por acción o por omisión. Es verdad que el principal culpable de que Gallardón llegue a ver cumplido el sueño de su vida es Aznar, que antepuso su mujer a España, pero después de Aznar la culpa la tiene Rajoy. Quizás algún día nos explique por qué ha pasado de rechazar su inclusión en las listas al parlamento, a brindarle en bandeja de plata el partido al alcalde madrileño.
De todos modos no hay que ser injustos, y no es, repito, Gallardón el peor del PP. Es el más descarado, sí, pero no el peor. Ahora, sin embargo, lo que toca repetir como loritos de feria es lo del derecho al honor por encima de todo, que dicen los del PP mientras se dan golpes de pecho. Claro que para este PP el honor es, ante todo, el centrismo, sin centro no hay honor. Pero, ¿dónde estaba el honor cuando Almodovar acusó al PP de intento de golpe de estado?, ¿dónde estuvo el honor del PP cuando Moratinos acusó a Aznar, al que le deben todo, de promover golpes de estado en el extranjero?, ¿dónde estuvo el honor del PP cuando los titiriteros paseaban pancartas con las caras de todos los populares y la palabra asesinos debajo?.
En fin, hay tantísimos ejemplos del "honor" popular centristamente entendido, que podríamos dedicarle un monográfico a ello. Si en su día, por entonces, cualquier político del PP hubiese hablado del honor, de su honor, les habríamos creído, pero a día de hoy el problema es que ya nadie puede creer demasiado en el PP, y ya si nos habla de honor, para qué contar. El honor del honorable, ya se sabe.
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