martes, 30 de septiembre de 2008

LOS POLÍTICOS Y SUS PUEBLOS(I)

Hace poco me di cuenta de que, salvo honrosas excepciones, el lugar de nacimiento de un político dice mucho de él. Quizás sea casualidad o no, pero en cada comunidad autónoma se da una especie de político genuina de dicha región y que no tiene imitación en el resto de España. Bueno, excepto un rasgo que es común a todos: el poder como única verdad.
Es necesario empezar por la región que más ha influido en nuestra historia democrática desde la muerte de Franco, que es Castilla y León. Aquí han nacido biológica o políticamente 3 de los 5 presidentes del gobierno que han pasado por la Moncloa hasta la fecha: Adolfo Suárez, José María Aznar y Zapatero.
Sin lugar a dudas Adolfo Suárez acertó a pronunciar una frase que, para mí, es la esencia de toda democracia que quiera ser real y no una farsa realmente llamada oclocracia: elevar a rango de categoría política lo que es normal en la calle. Nunca un régimen político puede darle las espaldas a su sociedad. En el momento que el poder político intente dominar a la sociedad y no servir a esa sociedad, la política deja de ser política y la tiranía se abre paso sin ningún tipo de reservas. Adolfo Suárez acertó a poner la política, su política, al nivel de los deseos y las necesidades de la sociedad española de entonces, que pedía libertad y democracia por encima de interesas partidistas o ajustes de viejas cuentas que ahora, precisamente, en el 2008 pretenden Zapatero y Garzón cobrarse para mayor gloria. Quizás Adolfo Suárez no supo articular un partido de centro real, pues la UCD fue una máscara de poder que en cuanto desapareció el poder no quedó nada dentro del cascarón, pero también es verdad que Adolfo Suárez ha sido, seguramente, el único político que ha gobernado o tomado decisiones cediendo poder y a favor de la sociedad. Que luego con el tiempo los resultados de ciertas políticas de UCD y ciertos pactos constitucionales hayan servido directamente a los partidos separatistas, es otra cosa. Pero qué duda cabe que Suárez hizo por aquel entonces lo que era más necesario de hacer pero también lo más difícil. Y ahí tenemos sino el golpe de Estado del 23-F que, análisis aparte, representó el testimonio de un sector inmovilista dispuesto a hacer de la democracia un paréntesis en la historia de España, tal y como Suárez dijo momentos antes cuando anunció su dimisión como presidente del gobierno (“yo no quiero que la democracia sea un paréntesis en la historia de España”).
Después de Suárez vino José María Aznar, que no nació biológicamente en Castilla pero sí forjó aquí su destino político, siendo presidente de su parlamento autonómico. Aznar llegó al poder 14 años después de que la UCD perdiese el gobierno a favor del PSOE, por lo que se encontró con una España muy diferente a aquella España post franquista. Diferente en algunos sentidos, claro, porque la calidad democrática de 1996 después de 14 años felipistas no era mucho mejor que la de 1977, por ejemplo. En 1977 existía la sensación, la creencia, de que había una eternidad por escribir, de que se podían lograr grandes cosas. En 1996 ya había mucho escrito y que pesaban en las espaldas de una sociedad que veía la clase política con un descrédito realmente alarmante. Quizás el Partido Popular en su primera legislatura supiera guiarse un poco por la inercia de regeneración democrática que tanto había prometido en la oposición y que tanto había entusiasmado a muchos sectores de la sociedad, sobre todo a gente joven, aunque parezca mentira.


Pero una vez comprobado que la regeneración democrática se limitaba a que nadie del gobierno popular robase ni matase, se pasó a dar como buenas unas políticas económicas muy acertadas y una lucha contra la ETA sin marejadilla de GAL de fondo y con la determinación, claridad y fortaleza de alguien como Mayor Oreja, respaldado entonces, todo hay que decirlo, por José María Aznar. Hace no mucho tiempo, uno de los dirigentes del PNV, no recuerdo cuál porque tampoco importa, dijo que el hecho de que Aznar fuese una víctima del terrorismo lo incapacitaba para luchar contra la ETA, más o menos. Aquí tenemos un ejemplo diamantino de cómo le molestó al partido jelkide que el PP llevase a ETA a los peores momentos de su historia, hasta casi hacerla desaparecer. Para mí el mayor mérito que tuvo Aznar en sus 8 años de gobierno, aunque conforme pasaron los años se fue deteriorando a marchas forzadas, fue la fortaleza y la dignidad con las víctimas del terrorismo y contra ETA que exhibió el gobierno del PP, devolviendo el reconocimiento y el valor a todos los caídos a manos de la ETA y situando a los etarras y a todo su entramado al borde de la derrota tanto política como militar. Y esto es algo que hay que tener siempre en cuenta a la hora de valorar los 8 años de Aznar, positivos no solamente por la política económica sino también por su política contra el terrorismo. Es verdad que se cerraron con un clima de soberbia y prepotencia instaladas en la Moncloa y en Génova 13, con el remate final de la desastrosa comunicación y gestión de la masacre del 11-M, pero con el paso del tiempo se verá, hasta qué punto, España necesitaba esa política económica y nacional que el Partido Popular de Aznar dotó a España.
Y por último ejemplar castellano leonés tenemos a Zapatero, cuyo testamento político lleva escribiendo desde que ganó, gracias a la manipulación de 200 muertos, las elecciones del 2004. Es difícil decir algo bueno de Zapatero, porque su principal defecto anula cualquier bondad que pueda tener, pero quizás detrás del radicalismo tan osado que perfuma todas sus decisiones políticas, quizás se encuentre el pleno convencimiento de que hace lo que hace porque, en el fondo, cree en ello. Pero hasta hoy el saldo político de Zapatero no puede ser otro que el descrédito, el ya no tener saldo. Se equivocó profundamente con la ETA y no ha tenido ni siquiera el valor de pedir perdón a los españoles. Ha puesto en marcha una política exterior que ha llevado a España a tener como aliados únicamente a dictadores bananeros de Latinoamérica. Ha estado negando una crisis económica que aunque es mundial no sabe ni por donde coger. Y ha estado formando gobiernos que son, con diferencia, los más nefastos e ineptos de toda la historia no solamente de nuestra democracia sino de nuestro legado político moderno, desde los reyes católicos allá por 1492. Con todo esto, ¿qué bueno se puede decir de Zapatero? Que ha impulsado leyes sociales que han sido bien acogidas por una gran mayoría de la sociedad como el matrimonio homosexual, la ley de la dependencia o la ayuda al alquiler. Es verdad que son leyes destinadas a colectivos concretos de la sociedad pero que han supuesto que los españoles ahora seamos más iguales que antes, pero lo que es a nivel de alta política Zapatero ha fracasado de manera íntegramente estrepitosa.

lunes, 22 de septiembre de 2008

MARIANO SE RECREA

No hay nada como las entrevistas dominicales a los políticos para que saquen todo lo que llevan dentro, o casi todo, y se refleje la catadura moral del personaje. Y después de entrevistas antológicas a Gallardón y a Esperanza donde ambos coincidían en su intención de quitarle el puesto a Rajoy en el 2011, este domingo le tocaba a Mariano destapar el tarro de sus esencias, un tarro por otro lado bastante vacío, pues si de algo se puede jactar Mariano es de tener más esencias que las de sus habanos.
Por mucho que el congreso soviético de Valencia hiciera la función de enjuague bucal y quitase del medio a los pocos políticos del PP que osaron no arrodillarte ante el despotín gallego, nadie duda de que el Partido Popular vive una situación de interinidad insoportable. A día de hoy, se podría decir, que en el PP se dan cita todas las más bajas y miserables pasiones que pueden encontrarse en la política, desde el cinismo al peloteo; desde la conspiración a la sumisión; desde el oportunismo a la prostitución ideológica. Todo esto, claro está, con un claro culpable de fondo, Mariano Rajoy Brey, el cual después de 2 derrotar que lo incapacitaban para seguir al frente del PP, decidió quedarse con esas maneras despóticas por todos conocidos que le han inhabilitado para ser presidente del partido y no digamos ya del gobierno de España. Los votantes del PP ni quieren ni creen en Rajoy, una gran mayoría, pero aún existen un número importante de electores cuyo odio a Zapatero es mayor que el odio que sienten por Rajoy. Cambien odio por desprecio, la ecuación seguirá igual.
Nos dice Rajoy en su entrevista dominical, que él es su mayor crítico, que es muy duro consigo mismo y que no siente odio ni rencor hacia nadie. Por eso mismo orquestó las campañas contra María San Gil, Aznar o Federico Jiménez Losantos, porque él no es rencoroso de ninguna manera. Y, además, la prueba es que dejó fuera del cargo oficial a Elorriaga no por la carta que escribió en contra del despotín, ni mucho menos. Porque esta carta abierta de Elorriega fue lo único que le dolió a Rajoy de todo lo que se dijo o hizo desde su anuncio de seguir en el PP al precio que fuese. Ni comprendió entonces la carta, ni lo comprende hoy. Rajoy sigue sin comprender por qué Elorriega publicó una carta donde decía, abiertamente, que Rajoy debía irse.
Pero no termina aquí la cosa, porque también nos cuenta con detalle cómo eligió el traje para ir al debate televisado con Zapatero. Además para Mariano eso de que la imagen influye en el voto es una tontería. Una solemne idiotez, quizá quiso decir. Lo mejor, no obstante, lo acapara la pregunta final, y es cuando se le formula si cree que será presidente del gobierno, a lo que él contesta que sí, que no lo cree nadie pero él está seguro. ¿Cabe mayor muestra de chulería, despotismo, prepotencia e ignorancia en una respuesta? No. Porque con esto viene a decirnos que el sigue en el PP porque sí, porque él cree que debe de seguir, aunque no crea nadie en él. Y si fue un dedo quien lo puso, ahora son sus cojones quien lo mantienen, y perdón por la expresión.

Claro que este fin de semana no solamente ha sido el dominical una fuente de sabiduría popular, sino que en el congreso de Madrid, el cual Gallardón cedió mansamente a Esperanza, dijo el alcalde de la capital que Esperanza tiene que ayudar a Rajoy a ganar. Desde luego Gallardón, otro que tal baila. No solamente porque no hace mucho dijo que el partido elegiría en el 2011 al candidato a la Moncloa, que podía ser o no Mariano, “el mejor del partido por entonces”, vino a decir; sino porque no habría alfombrado la victoria de Aguirre si no supiera que sus fuerzas deben reservarse para el 2011, el asalto final.
Puede ser que a muchos les parezca divertida esta sucesión de capítulos de intrigas y luchas intestinas en el Partido Popular, pero Mariano Rajoy Brey es el responsable de que a día de hoy no exista una alternativa democrática al desastre sin paliativos que es el partido socialista de Zapatero. Mariano Rajoy ha matado la alternativa y la ilusión, y por mucho que se aferre a que la crisis económica sea tan feroz que el hambre y la desesperación de muchos españoles les haga votar al PP, si es que ganase las elecciones sobre este panorama de excepción y de crisis social, jamás podrá decir que es presidente de su país porque así lo quisieron la mayoría de los españoles. Rajoy sabe que no lo quieren, pero juega con la carta de no haber otra cosa a mano en una situación de alarma. Aunque, insisto, también en 1993 Felipe estaba contra las cuerdas por la crisis, el paro y la corrupción al por mayor, y ganó las elecciones. A lo mejor esto Rajoy lo ha olvidado, como sólo quiere mirar al futuro….

sábado, 20 de septiembre de 2008

QUIEN QUIERE COMER CON RAJOY

A estas alturas yo ya estoy empezando a pensar que quien escribe el guión en este nuevo PP es un gran aliado del PSOE. No ya por las formas soviéticas y miserables que tuvo Rajoy y su equipo de palmeros y estómagos agradecidos de preparar el famoso congreso valenciano, sino por los pasos que, desde entonces, ha seguido este nuevo PP de Rajoy hasta ahora, un PP que ha dejado de ser un partido político para pasar a ser una pandilla de palmeros, hoy del pontevedrés y mañana del Rajoy que haya de turno, posiblemente Gallardón.

Ya no es que el PP en las política que haga sea un partido vacío de coherencia y muchas veces de ideas, y ahora casi siempre de memoria, sino que aquellos que seguro que cobrarán un gran sueldo de Génova 13 no tienen otra cosa que inventar que pedir a los españoles que manden videos con sus ideas para participar en un concurso donde el ganador se lleva una comida con Rajoy. ¡Una comida con Rajoy!, no con Madonna, no, no. Ni siquiera con Bisbal, que va. Tampoco con Raphael, para los clásicos. ¡Con Rajoy, una comida con Rajoy!, con razón el partido socialista, donde escasean los cerebros con muchas ideas, ha visto el cielo abierto para reírse de tal magno premio que lejos de animar a los ciudadanos seguramente los espante.

Ha sido Pons quien presentó esta idea, es verdad, pero me resisto a pensar que tamaña idiotez propia de un partido progre y desnortado, entregado en brazos de la superficialidad y el defecto de no tener ni vergüenza ajena ni propia, haya partido del Valenciano. Personalmente creo que esta idea tiene que partir de alguien como Lasalle o, por qué no, de la inmensa Soraya, que cada día esta más inmensa, como siga así no entrará en el sillón de su escaño parlamentario por su engorde político imparable, ¡qué carisma, que saber hablar, qué contundencia, la de esta Soraya, de profesión amiga de la mujer de Rajoy!.
Explican estos del PP que el proyecto va encaminado a conectar con los ciudadanos a través de Internet, que es el futuro, que es lo moderno. Y yo me pregunto, ¿no sería más fácil conectar con la gente en la calle, en las ciudades, en los barrios, en las universidades?. Pues no, ellos prefieren esto de Internet que así no tienen que mancharse las manos y, como mucho, tendrán que comer con el premiado. Y no es lo mismo una comida personal que aguantar en la calle a muchos ciudadanos que, en ocasiones, no se acercan a besarte precisamente.

Yo supongo que ya estarán todos los de Nuevas Generaciones partiéndose la sesera y las cámaras de video para inundar la web de comer con Rajoy y así poder decir luego que ha sido todo un éxito el llamamiento del PP y que la gente está con Rajoy. Ninguna duda hay que tener de que esto será así. No sé si ya llegarán a la osadía de comer con un miembro de NNNGG, previamente pactado y controlado por el equipo de Génova, por qué no. En todo caso, quedan ya pocos días para saber el veredicto final.

Y mientras tanto la mayor preocupación del PP ahora es la filtración del video de Aena a "el País", algo intolerable. Es que ahora va a ser que no han existido filtraciones mucho más duras y crueles en nuestra historia, incluso mucho más comprometidas. Pues no, la culpa de la filtración es, como no, de Zapatero. Y es que Cospedal, en su afán por lenguetear sin pudor el trasero de Rajoy, ya empieza a ser como Pepiño, que culpa de todo a Aznar. Pues Cospedal, a Zapatero. Dice la Manchega que Zapatero, con esto de la filtración está despreciando a las víctimas. No, no, Cospedal, despreciar a las víctimas es entregar a los familiares el primer cuerpo que se pille de entre los cadáveres, como vosotros hicísteis con el Yack 42. Como dice una de las mejores canciones de Serrat, "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Y está claro que vosotros ni ténéis remedio ni ya respetáis un mínimo a la verdad.

martes, 9 de septiembre de 2008

MIGUEL SANZ DANDO CLASES

Uno de los rasgos más llamativos de este nuevo PP de Rajoy, es que al líder quizás se le tema pero, desde luego, no se le respeta. Y esto es lo que se ha visto, lo que se ve, ahora con el mini contencioso UPN-PP, con un Miguel San que aunque le debe todo lo que es al PP no está dispuesto a someterse ni a Rajoy ni a los intereses políticos del partido aliado, aunque también es verdad que es difícil hallar una estrategia coherente en Génova 13 más allá del poder a la ZP, es decir, “como sea”.
Muchos han interpretado esta patada en la mesa del navarro como un acto natural de supervivencia en la poltrona, y en el caso de que así sea, quién será en el PP el cargo o dirigente que tenga algún tipo de autoridad para decirle a Miguel que el poder no está por encima de todo, que hay otras cosas como la dignidad o la lealtad, mucho más importantes. A lo mejor se lo podría decir Esperanza Aguirre, pero lo que es Rajoy, a lo mejor si se lo dice el presidente de UPN se pone a mear y no echar gota.
De todos modos tampoco entiendo tanto revuelvo ahora por la idea de que 2 diputados de UPN puedan votar junto al PSOE los presupuestos generales del estado. Más grave fue, sin duda, cuando Miguel Sanz, tras quedarse a un diputado de la mayoría y depender si el PSN formaba o no formaba gobierno de coalición, se dedicó a despreciar al PP y a tantos españoles que llenaron sus manifestaciones en contra de la “venta” de Navarra, y sus halagos desmedidos al partido socialista. Claro que entonces este cambio de acera de UPN, este desprecio casi a diario al PP, era algo que ni preocupaba a Rajoy, no digamos ya a Arenas. Pero que 2 diputados de UPN puedan votar a favor de los presupuestos generales, es algo inaceptable. No obstante, también cabe la posibilidad de que a estas alturas tampoco tenga muy claro Mariano Rajoy lo que va a votar. No debemos olvidar la incertidumbre acerca de si el PP iba a votar o abstenerse a favor de Zapatero para facilitarle la investidura. No hay más que oír las declaraciones de Rajoy al respecto para darse cuenta de la inanidad no solamente política sino también intelectual que tiene el gallego en la cabeza.
De todos modos, qué duda cabe, que lo más jugoso de este desencuentro UPN-PP reside en la respuesta, más que contundente, de Miguel Sanz a la “maddame” pepera, Javier Arenas, el cual olvidándose que la poltrona de Miguel no depende de su voluntad, le conminó a votar lo que decidiese el PP, es decir, que le dijo por la tele que UPN haría lo que le dijese el PP. Y claro, ya me dirán ustedes qué hay peor que el que un cacique autonómico bananero como Arenas le dicte a otro cacique pero a la navarra como Sanz, lo que tiene que hacer. Sin duda, más que de estrategia se trata de un choque de vanidades. Y otro día más que pasa y el portavoz de economía del PP sigo sin saber quién es.

lunes, 8 de septiembre de 2008

EL DEBATE NO QUITA LA CRISIS

Suele ser curioso el principal temor de los populares a la hora de afrontar el debate que el PSOE y sus adosados han abierto sobre los muertos de la guerra civil-preferentemente republicanos- y una nueva ley del aborto. Y es que a los políticos del PP les incomoda muchísimo que el ejecutivo pretenda distraernos con estos temas de lo que realmente importa, que es la economía, ya lo dijo Rajoy en la precampaña, lo único que importa.
Cuántas veces hemos oído eso de que se puede andar y masticar chicle al mismo tiempo, pero se ve que esto es una doctrina que no llevan demasiado bien en Génova, porque todo lo que no sea hablar de la crisis económica que afecta a España es intentar aborregar a los ciudadanos, al más puro estilo de “pan y circo” que ya inventaron los romanos. Y esto, a la hora de hacer política, es un claro error. No se puede monopolizar la vida pública de un país ante una crisis, por profunda que sea, entre otras cosas porque la espiral social y política de España va más allá de la economía, y a día de hoy afronta problemas estructurales y de identidad que no son, precisamente, una nube pasajera.
Ya sabemos que cuando Rajoy, después de perder 2 elecciones generales, nos dijo que ya sabía lo que tenía que hacer para ganar las próximas, no era encomendarse el dicho popular de a la tercera va la vencida, sino apostar todo lo que le quedaba, entre ello no estaba precisamente la vergüenza, a exprimir políticamente al máximo una crisis cuyo aliento ya se notaba, y esperar que las cosas fueran tan mal para los españoles que llegásemos todos a las urnas apenas con pan y apenas con futuro. Esta es la realidad de Mariano Rajoy, este es el patriotismo del presidente del PP, ha sacrificado todo, incluso lo que no era de su propiedad, con tal de aguantar la tormenta interna popular post electoral y esperar que la marea de las hipotecas sin pagar y el paro imparable le llevase, porque sí, a Moncloa.
Pero en esto de la crisis, que es internacional, ahora mismo sólo queda esperar que las medidas anunciadas por Zapatero empiecen a dar frutos o no, y en el caso de no darlos, proponer algún tipo de alternativa real, porque todo lo que ha dicho el Partido Popular sobre economía ha sido música celestial. De todos modos no podemos perder de vista dos hechos importantísimos a la hora de aceptar, hasta qué punto, el PP puede dar lecciones de política en materia económica al PSOE.

En primer lugar, creo que hace poco la flamante cuota femenina de Rajoy, Soraya Sáenz, decía en una entrevista que el PP era el especialista en arreglar los errores del PSOE en economía. Que yo sepa, y hasta que Arenas no consiga demostrar lo contrario, el responsable del progreso económico que se produjo en España con la llegada del PP al poder en 1996, tiene nombres y apellidos y no está, precisamente, ni en la ejecutiva popular ni al lado de Rajoy, es decir, Rodrigo Rato. Y, en segundo lugar, el fichaje estrella de las listas electorales del PP en vistas al desastre económico que se avecinaba, está creo que por ahí perdido leyendo ejemplares de la constitución y haciendo algunas anotaciones quién sabe si productivas en sus márgenes, es decir, Manuel Pizarro.
Yo, sinceramente, no sé quién es el portavoz económico del PP, me imagino que tendrán uno, pero no sé quién es. En la práctica son todos, es evidente. ¿Ha oído alguien a algún dirigente del PP que preguntado, por ejemplo, por la política lingüística en Cataluña no acabe hablando de la crisis? Habría sido, ciertamente, un fenómeno paranormal, al alcance de oídos extremadamente privilegiados. Por poner un ejemplo. Hace algunos días Juanjo animaba a vascos y vascas a denunciar a España ante Estrasburgo por violación de derechos humanos o algo así. ¿Qué dijo el PP ante esto?, pues ahí estuvo Basagoiti, ese senescal de la más alta traición, pidiéndole a Juanjo que se ocupara de la economía, que por su culpa la comunidad vasca estaba en crisis. Pero bueno, Basagoiti, ¿en qué habíamos quedado?, ¿no era el culpable, único y universal, Zapatero? Esto es lo que pasa cuando no se tiene una dirección clara y coherente, que en Madrid se dice una cosa, y en Bilbao otra. Es como el PSOE antaño con el tema del plan hidrológico, que en una ciudad decían una cosa y en otra la contraria.
Aún así, y dejando a un lado el clavo ardiente al que se aferra Rajoy, ya sea el PSOE, el destino o Garzón, se han puesto encima de la mesa del debate público dos proyectos, o como quieran llamarse, que la derecha no puede despachar con una acusación de “pan y circo” a Zapatero.
Hacía ya mucho tiempo que Garzón no meaba, como vulgarmente suele decirse, fuera del tiesto. Y esta vez, con su listado de víctimas de la guerra civil-preferentemente republicanas- ha regado todo el patio. A Rajoy sólo le merece un “hay que mirar al futuro” que ya lleva repetido, hasta la náusea, desde que perdió por segunda vez. Pero haría bien Rajoy en mirar al presente y ocuparse también, un poco, del pasado. Verdad es que lo de Garzón no es algo original, sino el apéndice de la ley de memoria histórica de Zapatero, y en este sentido se podría decir que lo que pretende la vedette judicial es de apendicitis. Es como si ahora a un juez de Francia o de Inglaterra le diese por hacer un padrón de las víctimas nazis de la II guerra mundial.


Y cuando digo víctimas me refiero a todas, a las oficiales y a las que no constan, pero se sacan de donde sea, pues esto es lo que pretende Garzón, ir más allá de la naturaleza humana para investigar, sobre el pasado, si un desaparecido murió de un tiro nacional o uno soviético, en el caso de no morir, casualmente, de un paro cardiaco. Yo no sé hasta qué punto lo de Garzón saldrá adelante y no será una chapuza infumable que no haya por donde cogerla, no lo sé. Pero que la justicia de un país, que pagamos todos con nuestros impuestos, se dedique a gastar recursos y tiempo en elaborar el listado definitivo de las víctimas de la guerra civil-preferentemente republicanas- causa un profundo bochorno cuando tenemos un escándalo tras otro en la aplicación de las leyes, por ejemplo, en materia de violadores o apología etarra, con una manifestación cada Domingo y días pares, y un violador reincidente los días impares.
Claro, que después del apéndice de Garzón, ha llegado el debate público para una nueva ley inminente del aborto, con una posición del PP entre la indecisión total y la inquisición absoluta. Primero, porque cada uno dice una cosa y todos lo dicen como con temor; y, segundo, porque para la derecha esto del aborto no es una cuestión política sino moral, al igual que el matrimonio homosexual.
Yo, sinceramente creo, que si el PP se niega a formar parte de la redacción de la nueva ley del aborto y se echa al monte de la cruz, estará cometiendo otro error como con el matrimonio homosexual, donde la gran mayoría de la sociedad del futuro, de las nuevas generaciones de votantes, ven con inquietud estas posturas conservadoras que no se identifican, para nada, con la mentalidad, liberal se podría decir, que tiene los jóvenes de hoy sobre la homosexualidad y el aborto. Evidentemente no se pueden comparar ambos temas como tales, pero sí la respuesta del PP que no puede evitar cambiar todos sus principios para poder ser simpáticos a los nacionalistas y pactar con ellos, pero no pueden consentir que dos hombres contraigan matrimonio o que el aborto sea más accesible a las mujeres con embarazos no deseados.
Quizás por esto mismo, por ese aroma a incienso del pasado, nos dirán los populares que no toca hablar del aborto, sino de le economía. Tal vez, por esto mismo, por estos eructos con sabor del pasado, nos dirán que hay que mirar al futuro. Pero yo creo, por esto mismo, que un partido que ha permitido que un perdedor arranque de cuajo sus raíces, no merece la pena ser votado. Vosotros, los populares, nos habláis del futuro pero ni habéis aprendido del pasado ni habéis salido de él.