martes, 9 de septiembre de 2008

MIGUEL SANZ DANDO CLASES

Uno de los rasgos más llamativos de este nuevo PP de Rajoy, es que al líder quizás se le tema pero, desde luego, no se le respeta. Y esto es lo que se ha visto, lo que se ve, ahora con el mini contencioso UPN-PP, con un Miguel San que aunque le debe todo lo que es al PP no está dispuesto a someterse ni a Rajoy ni a los intereses políticos del partido aliado, aunque también es verdad que es difícil hallar una estrategia coherente en Génova 13 más allá del poder a la ZP, es decir, “como sea”.
Muchos han interpretado esta patada en la mesa del navarro como un acto natural de supervivencia en la poltrona, y en el caso de que así sea, quién será en el PP el cargo o dirigente que tenga algún tipo de autoridad para decirle a Miguel que el poder no está por encima de todo, que hay otras cosas como la dignidad o la lealtad, mucho más importantes. A lo mejor se lo podría decir Esperanza Aguirre, pero lo que es Rajoy, a lo mejor si se lo dice el presidente de UPN se pone a mear y no echar gota.
De todos modos tampoco entiendo tanto revuelvo ahora por la idea de que 2 diputados de UPN puedan votar junto al PSOE los presupuestos generales del estado. Más grave fue, sin duda, cuando Miguel Sanz, tras quedarse a un diputado de la mayoría y depender si el PSN formaba o no formaba gobierno de coalición, se dedicó a despreciar al PP y a tantos españoles que llenaron sus manifestaciones en contra de la “venta” de Navarra, y sus halagos desmedidos al partido socialista. Claro que entonces este cambio de acera de UPN, este desprecio casi a diario al PP, era algo que ni preocupaba a Rajoy, no digamos ya a Arenas. Pero que 2 diputados de UPN puedan votar a favor de los presupuestos generales, es algo inaceptable. No obstante, también cabe la posibilidad de que a estas alturas tampoco tenga muy claro Mariano Rajoy lo que va a votar. No debemos olvidar la incertidumbre acerca de si el PP iba a votar o abstenerse a favor de Zapatero para facilitarle la investidura. No hay más que oír las declaraciones de Rajoy al respecto para darse cuenta de la inanidad no solamente política sino también intelectual que tiene el gallego en la cabeza.
De todos modos, qué duda cabe, que lo más jugoso de este desencuentro UPN-PP reside en la respuesta, más que contundente, de Miguel Sanz a la “maddame” pepera, Javier Arenas, el cual olvidándose que la poltrona de Miguel no depende de su voluntad, le conminó a votar lo que decidiese el PP, es decir, que le dijo por la tele que UPN haría lo que le dijese el PP. Y claro, ya me dirán ustedes qué hay peor que el que un cacique autonómico bananero como Arenas le dicte a otro cacique pero a la navarra como Sanz, lo que tiene que hacer. Sin duda, más que de estrategia se trata de un choque de vanidades. Y otro día más que pasa y el portavoz de economía del PP sigo sin saber quién es.

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