Uno de los rasgos más llamativos de este nuevo PP de Rajoy, es que al líder quizás se le tema pero, desde luego, no se le respeta. Y esto es lo que se ha visto, lo que se ve, ahora con el mini contencioso UPN-PP, con un Miguel San que aunque le debe todo lo que es al PP no está dispuesto a someterse ni a Rajoy ni a los intereses políticos del partido aliado, aunque también es verdad que es difícil hallar una estrategia coherente en Génova 13 más allá del poder a la ZP, es decir, “como sea”.
Muchos han interpretado esta patada en la mesa del navarro como un acto natural de supervivencia en la poltrona, y en el caso de que así sea, quién será en el PP el cargo o dirigente que tenga algún tipo de autoridad para decirle a Miguel que el poder no está por encima de todo, que hay otras cosas como la dignidad o la lealtad, mucho más importantes. A lo mejor se lo podría decir Esperanza Aguirre, pero lo que es Rajoy, a lo mejor si se lo dice el presidente de UPN se pone a mear y no echar gota.
De todos modos tampoco entiendo tanto revuelvo ahora por la idea de que 2 diputados de UPN puedan votar junto al PSOE los presupuestos generales del estado. Más grave fue, sin duda, cuando Miguel Sanz, tras quedarse a un diputado de la mayoría y depender si el PSN formaba o no formaba gobierno de coalición, se dedicó a despreciar al PP y a tantos españoles que llenaron sus manifestaciones en contra de la “venta” de Navarra, y sus halagos desmedidos al partido socialista. Claro que entonces este cambio de acera de UPN, este desprecio casi a diario al PP, era algo que ni preocupaba a Rajoy, no digamos ya a Arenas. Pero que 2 diputados de UPN puedan votar a favor de los presupuestos generales, es algo inaceptable. No obstante, también cabe la posibilidad de que a estas alturas tampoco tenga muy claro Mariano Rajoy lo que va a votar. No debemos olvidar la incertidumbre acerca de si el PP iba a votar o abstenerse a favor de Zapatero para facilitarle la investidura. No hay más que oír las declaraciones de Rajoy al respecto para darse cuenta de la inanidad no solamente política sino también intelectual que tiene el gallego en la cabeza.
De todos modos, qué duda cabe, que lo más jugoso de este desencuentro UPN-PP reside en la respuesta, más que contundente, de Miguel Sanz a la “maddame” pepera, Javier Arenas, el cual olvidándose que la poltrona de Miguel no depende de su voluntad, le conminó a votar lo que decidiese el PP, es decir, que le dijo por la tele que UPN haría lo que le dijese el PP. Y claro, ya me dirán ustedes qué hay peor que el que un cacique autonómico bananero como Arenas le dicte a otro cacique pero a la navarra como Sanz, lo que tiene que hacer. Sin duda, más que de estrategia se trata de un choque de vanidades. Y otro día más que pasa y el portavoz de economía del PP sigo sin saber quién es.
martes, 9 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
EL DEBATE NO QUITA LA CRISIS
Suele ser curioso el principal temor de los populares a la hora de afrontar el debate que el PSOE y sus adosados han abierto sobre los muertos de la guerra civil-preferentemente republicanos- y una nueva ley del aborto. Y es que a los políticos del PP les incomoda muchísimo que el ejecutivo pretenda distraernos con estos temas de lo que realmente importa, que es la economía, ya lo dijo Rajoy en la precampaña, lo único que importa.
Cuántas veces hemos oído eso de que se puede andar y masticar chicle al mismo tiempo, pero se ve que esto es una doctrina que no llevan demasiado bien en Génova, porque todo lo que no sea hablar de la crisis económica que afecta a España es intentar aborregar a los ciudadanos, al más puro estilo de “pan y circo” que ya inventaron los romanos. Y esto, a la hora de hacer política, es un claro error. No se puede monopolizar la vida pública de un país ante una crisis, por profunda que sea, entre otras cosas porque la espiral social y política de España va más allá de la economía, y a día de hoy afronta problemas estructurales y de identidad que no son, precisamente, una nube pasajera.
Ya sabemos que cuando Rajoy, después de perder 2 elecciones generales, nos dijo que ya sabía lo que tenía que hacer para ganar las próximas, no era encomendarse el dicho popular de a la tercera va la vencida, sino apostar todo lo que le quedaba, entre ello no estaba precisamente la vergüenza, a exprimir políticamente al máximo una crisis cuyo aliento ya se notaba, y esperar que las cosas fueran tan mal para los españoles que llegásemos todos a las urnas apenas con pan y apenas con futuro. Esta es la realidad de Mariano Rajoy, este es el patriotismo del presidente del PP, ha sacrificado todo, incluso lo que no era de su propiedad, con tal de aguantar la tormenta interna popular post electoral y esperar que la marea de las hipotecas sin pagar y el paro imparable le llevase, porque sí, a Moncloa.
Pero en esto de la crisis, que es internacional, ahora mismo sólo queda esperar que las medidas anunciadas por Zapatero empiecen a dar frutos o no, y en el caso de no darlos, proponer algún tipo de alternativa real, porque todo lo que ha dicho el Partido Popular sobre economía ha sido música celestial. De todos modos no podemos perder de vista dos hechos importantísimos a la hora de aceptar, hasta qué punto, el PP puede dar lecciones de política en materia económica al PSOE.
En primer lugar, creo que hace poco la flamante cuota femenina de Rajoy, Soraya Sáenz, decía en una entrevista que el PP era el especialista en arreglar los errores del PSOE en economía. Que yo sepa, y hasta que Arenas no consiga demostrar lo contrario, el responsable del progreso económico que se produjo en España con la llegada del PP al poder en 1996, tiene nombres y apellidos y no está, precisamente, ni en la ejecutiva popular ni al lado de Rajoy, es decir, Rodrigo Rato. Y, en segundo lugar, el fichaje estrella de las listas electorales del PP en vistas al desastre económico que se avecinaba, está creo que por ahí perdido leyendo ejemplares de la constitución y haciendo algunas anotaciones quién sabe si productivas en sus márgenes, es decir, Manuel Pizarro.
Yo, sinceramente, no sé quién es el portavoz económico del PP, me imagino que tendrán uno, pero no sé quién es. En la práctica son todos, es evidente. ¿Ha oído alguien a algún dirigente del PP que preguntado, por ejemplo, por la política lingüística en Cataluña no acabe hablando de la crisis? Habría sido, ciertamente, un fenómeno paranormal, al alcance de oídos extremadamente privilegiados. Por poner un ejemplo. Hace algunos días Juanjo animaba a vascos y vascas a denunciar a España ante Estrasburgo por violación de derechos humanos o algo así. ¿Qué dijo el PP ante esto?, pues ahí estuvo Basagoiti, ese senescal de la más alta traición, pidiéndole a Juanjo que se ocupara de la economía, que por su culpa la comunidad vasca estaba en crisis. Pero bueno, Basagoiti, ¿en qué habíamos quedado?, ¿no era el culpable, único y universal, Zapatero? Esto es lo que pasa cuando no se tiene una dirección clara y coherente, que en Madrid se dice una cosa, y en Bilbao otra. Es como el PSOE antaño con el tema del plan hidrológico, que en una ciudad decían una cosa y en otra la contraria.
Aún así, y dejando a un lado el clavo ardiente al que se aferra Rajoy, ya sea el PSOE, el destino o Garzón, se han puesto encima de la mesa del debate público dos proyectos, o como quieran llamarse, que la derecha no puede despachar con una acusación de “pan y circo” a Zapatero.
Hacía ya mucho tiempo que Garzón no meaba, como vulgarmente suele decirse, fuera del tiesto. Y esta vez, con su listado de víctimas de la guerra civil-preferentemente republicanas- ha regado todo el patio. A Rajoy sólo le merece un “hay que mirar al futuro” que ya lleva repetido, hasta la náusea, desde que perdió por segunda vez. Pero haría bien Rajoy en mirar al presente y ocuparse también, un poco, del pasado. Verdad es que lo de Garzón no es algo original, sino el apéndice de la ley de memoria histórica de Zapatero, y en este sentido se podría decir que lo que pretende la vedette judicial es de apendicitis. Es como si ahora a un juez de Francia o de Inglaterra le diese por hacer un padrón de las víctimas nazis de la II guerra mundial.
Y cuando digo víctimas me refiero a todas, a las oficiales y a las que no constan, pero se sacan de donde sea, pues esto es lo que pretende Garzón, ir más allá de la naturaleza humana para investigar, sobre el pasado, si un desaparecido murió de un tiro nacional o uno soviético, en el caso de no morir, casualmente, de un paro cardiaco. Yo no sé hasta qué punto lo de Garzón saldrá adelante y no será una chapuza infumable que no haya por donde cogerla, no lo sé. Pero que la justicia de un país, que pagamos todos con nuestros impuestos, se dedique a gastar recursos y tiempo en elaborar el listado definitivo de las víctimas de la guerra civil-preferentemente republicanas- causa un profundo bochorno cuando tenemos un escándalo tras otro en la aplicación de las leyes, por ejemplo, en materia de violadores o apología etarra, con una manifestación cada Domingo y días pares, y un violador reincidente los días impares.
Claro, que después del apéndice de Garzón, ha llegado el debate público para una nueva ley inminente del aborto, con una posición del PP entre la indecisión total y la inquisición absoluta. Primero, porque cada uno dice una cosa y todos lo dicen como con temor; y, segundo, porque para la derecha esto del aborto no es una cuestión política sino moral, al igual que el matrimonio homosexual.
Yo, sinceramente creo, que si el PP se niega a formar parte de la redacción de la nueva ley del aborto y se echa al monte de la cruz, estará cometiendo otro error como con el matrimonio homosexual, donde la gran mayoría de la sociedad del futuro, de las nuevas generaciones de votantes, ven con inquietud estas posturas conservadoras que no se identifican, para nada, con la mentalidad, liberal se podría decir, que tiene los jóvenes de hoy sobre la homosexualidad y el aborto. Evidentemente no se pueden comparar ambos temas como tales, pero sí la respuesta del PP que no puede evitar cambiar todos sus principios para poder ser simpáticos a los nacionalistas y pactar con ellos, pero no pueden consentir que dos hombres contraigan matrimonio o que el aborto sea más accesible a las mujeres con embarazos no deseados.
Quizás por esto mismo, por ese aroma a incienso del pasado, nos dirán los populares que no toca hablar del aborto, sino de le economía. Tal vez, por esto mismo, por estos eructos con sabor del pasado, nos dirán que hay que mirar al futuro. Pero yo creo, por esto mismo, que un partido que ha permitido que un perdedor arranque de cuajo sus raíces, no merece la pena ser votado. Vosotros, los populares, nos habláis del futuro pero ni habéis aprendido del pasado ni habéis salido de él.
Cuántas veces hemos oído eso de que se puede andar y masticar chicle al mismo tiempo, pero se ve que esto es una doctrina que no llevan demasiado bien en Génova, porque todo lo que no sea hablar de la crisis económica que afecta a España es intentar aborregar a los ciudadanos, al más puro estilo de “pan y circo” que ya inventaron los romanos. Y esto, a la hora de hacer política, es un claro error. No se puede monopolizar la vida pública de un país ante una crisis, por profunda que sea, entre otras cosas porque la espiral social y política de España va más allá de la economía, y a día de hoy afronta problemas estructurales y de identidad que no son, precisamente, una nube pasajera.
Ya sabemos que cuando Rajoy, después de perder 2 elecciones generales, nos dijo que ya sabía lo que tenía que hacer para ganar las próximas, no era encomendarse el dicho popular de a la tercera va la vencida, sino apostar todo lo que le quedaba, entre ello no estaba precisamente la vergüenza, a exprimir políticamente al máximo una crisis cuyo aliento ya se notaba, y esperar que las cosas fueran tan mal para los españoles que llegásemos todos a las urnas apenas con pan y apenas con futuro. Esta es la realidad de Mariano Rajoy, este es el patriotismo del presidente del PP, ha sacrificado todo, incluso lo que no era de su propiedad, con tal de aguantar la tormenta interna popular post electoral y esperar que la marea de las hipotecas sin pagar y el paro imparable le llevase, porque sí, a Moncloa.
Pero en esto de la crisis, que es internacional, ahora mismo sólo queda esperar que las medidas anunciadas por Zapatero empiecen a dar frutos o no, y en el caso de no darlos, proponer algún tipo de alternativa real, porque todo lo que ha dicho el Partido Popular sobre economía ha sido música celestial. De todos modos no podemos perder de vista dos hechos importantísimos a la hora de aceptar, hasta qué punto, el PP puede dar lecciones de política en materia económica al PSOE.
En primer lugar, creo que hace poco la flamante cuota femenina de Rajoy, Soraya Sáenz, decía en una entrevista que el PP era el especialista en arreglar los errores del PSOE en economía. Que yo sepa, y hasta que Arenas no consiga demostrar lo contrario, el responsable del progreso económico que se produjo en España con la llegada del PP al poder en 1996, tiene nombres y apellidos y no está, precisamente, ni en la ejecutiva popular ni al lado de Rajoy, es decir, Rodrigo Rato. Y, en segundo lugar, el fichaje estrella de las listas electorales del PP en vistas al desastre económico que se avecinaba, está creo que por ahí perdido leyendo ejemplares de la constitución y haciendo algunas anotaciones quién sabe si productivas en sus márgenes, es decir, Manuel Pizarro.
Yo, sinceramente, no sé quién es el portavoz económico del PP, me imagino que tendrán uno, pero no sé quién es. En la práctica son todos, es evidente. ¿Ha oído alguien a algún dirigente del PP que preguntado, por ejemplo, por la política lingüística en Cataluña no acabe hablando de la crisis? Habría sido, ciertamente, un fenómeno paranormal, al alcance de oídos extremadamente privilegiados. Por poner un ejemplo. Hace algunos días Juanjo animaba a vascos y vascas a denunciar a España ante Estrasburgo por violación de derechos humanos o algo así. ¿Qué dijo el PP ante esto?, pues ahí estuvo Basagoiti, ese senescal de la más alta traición, pidiéndole a Juanjo que se ocupara de la economía, que por su culpa la comunidad vasca estaba en crisis. Pero bueno, Basagoiti, ¿en qué habíamos quedado?, ¿no era el culpable, único y universal, Zapatero? Esto es lo que pasa cuando no se tiene una dirección clara y coherente, que en Madrid se dice una cosa, y en Bilbao otra. Es como el PSOE antaño con el tema del plan hidrológico, que en una ciudad decían una cosa y en otra la contraria.
Aún así, y dejando a un lado el clavo ardiente al que se aferra Rajoy, ya sea el PSOE, el destino o Garzón, se han puesto encima de la mesa del debate público dos proyectos, o como quieran llamarse, que la derecha no puede despachar con una acusación de “pan y circo” a Zapatero.
Hacía ya mucho tiempo que Garzón no meaba, como vulgarmente suele decirse, fuera del tiesto. Y esta vez, con su listado de víctimas de la guerra civil-preferentemente republicanas- ha regado todo el patio. A Rajoy sólo le merece un “hay que mirar al futuro” que ya lleva repetido, hasta la náusea, desde que perdió por segunda vez. Pero haría bien Rajoy en mirar al presente y ocuparse también, un poco, del pasado. Verdad es que lo de Garzón no es algo original, sino el apéndice de la ley de memoria histórica de Zapatero, y en este sentido se podría decir que lo que pretende la vedette judicial es de apendicitis. Es como si ahora a un juez de Francia o de Inglaterra le diese por hacer un padrón de las víctimas nazis de la II guerra mundial.
Y cuando digo víctimas me refiero a todas, a las oficiales y a las que no constan, pero se sacan de donde sea, pues esto es lo que pretende Garzón, ir más allá de la naturaleza humana para investigar, sobre el pasado, si un desaparecido murió de un tiro nacional o uno soviético, en el caso de no morir, casualmente, de un paro cardiaco. Yo no sé hasta qué punto lo de Garzón saldrá adelante y no será una chapuza infumable que no haya por donde cogerla, no lo sé. Pero que la justicia de un país, que pagamos todos con nuestros impuestos, se dedique a gastar recursos y tiempo en elaborar el listado definitivo de las víctimas de la guerra civil-preferentemente republicanas- causa un profundo bochorno cuando tenemos un escándalo tras otro en la aplicación de las leyes, por ejemplo, en materia de violadores o apología etarra, con una manifestación cada Domingo y días pares, y un violador reincidente los días impares.
Claro, que después del apéndice de Garzón, ha llegado el debate público para una nueva ley inminente del aborto, con una posición del PP entre la indecisión total y la inquisición absoluta. Primero, porque cada uno dice una cosa y todos lo dicen como con temor; y, segundo, porque para la derecha esto del aborto no es una cuestión política sino moral, al igual que el matrimonio homosexual.
Yo, sinceramente creo, que si el PP se niega a formar parte de la redacción de la nueva ley del aborto y se echa al monte de la cruz, estará cometiendo otro error como con el matrimonio homosexual, donde la gran mayoría de la sociedad del futuro, de las nuevas generaciones de votantes, ven con inquietud estas posturas conservadoras que no se identifican, para nada, con la mentalidad, liberal se podría decir, que tiene los jóvenes de hoy sobre la homosexualidad y el aborto. Evidentemente no se pueden comparar ambos temas como tales, pero sí la respuesta del PP que no puede evitar cambiar todos sus principios para poder ser simpáticos a los nacionalistas y pactar con ellos, pero no pueden consentir que dos hombres contraigan matrimonio o que el aborto sea más accesible a las mujeres con embarazos no deseados.
Quizás por esto mismo, por ese aroma a incienso del pasado, nos dirán los populares que no toca hablar del aborto, sino de le economía. Tal vez, por esto mismo, por estos eructos con sabor del pasado, nos dirán que hay que mirar al futuro. Pero yo creo, por esto mismo, que un partido que ha permitido que un perdedor arranque de cuajo sus raíces, no merece la pena ser votado. Vosotros, los populares, nos habláis del futuro pero ni habéis aprendido del pasado ni habéis salido de él.
martes, 5 de agosto de 2008
LA INJUSTICIA ESPAÑOLA
Siempre se ha dicho que en España la justicia no funciona muy allá. Es más, hasta un político andalucista llegó a calificarla como un cachondeo. Algo, por otra parte, que fue el momento más lúcido del analucismo en toda su historia. Pero si bien en nuestro país, desde la llegada de la democracia, se han producido toda serie de episodios que han hecho de la confianza en la justicia un ingreso sin retorno en el juego de la ruleta rusa, nada como el caso De Juana Chaos que ilustre, hasta qué punto, el problema del estado de derecho español va más allá de la imprevisión de muchas cosas y de la ineficacia en tantas otras, pues si ni con el terrorismo que llevamos padeciendo más de 4 décadas tenemos, a día de hoy, una legislación eficaz y firme que cubra todos los posibles atajos y subterfugios de los criminales en su lógica huída y burla de la justicia, qué será con otras cosas de nuevo cuño y calado, como el maltrato de género ya por fin sacado a la luz o la ley del menor.
De Juana Chaos es un terrorista al 100%. Ni se arrepiente ni necesita disumularlo, en casa lo quieren así, tal cual es, y así es recibido como un héroe. Quizás JuanJosé aún no ha tenido a bien ir a visitarlo y tomarse unas cuantas rodajas de pan bimbo con él, cúanto le debe De Juana al pan bimbo, pero todo se andará. De Juana Chaos vuelve a estar en casa, y esta vez no ha sido Zapatero quien lo ha sacado, esta vez está en casa porque la justicia, en España, funciona mal y, además, nadie se ha preocupado de modificar las leyes y ajustarlas a lo que un estado de derecho respetable necesitaría tener. Y en esto tienen la culpa tanto PP como PSOE, de ahí que las actuales criticas de muchos medios de la derecha, y de políticos de la derecha, culpando ahora también a Zapatero de la excarcelación de De Juana Chaos vengan a destiempo y sin razón, algo que parece ser que no preocupa a Rajoy, que tan ilusionado está con el caos de la crisis económica que padecemos.
Y así ha hablado Rajoy este fin de semana pasado en ABC, felicitándose de que él convocó una manifestación contra la excarcelación de De Juana Chaos, entonces sí promovida por el gobierno. Y, en primer lugar, lo dice ahora como si esta vez fuese comparable a aquella. Y, en segundo lugar, parece que no recuerda que en aquella manifestación iba de la mano de María San Gil, la cual ha humillado, escupido y vejado hasta echarla y borrarla de toda memoria del Partido Popular. Bueno, del PP rajoyesco, del decente, que aún quedan restos, ni lo ha logrado ni lo logrará.
Pero Rajoy piensa que le puede pasar, de nuevo, la factura de De Juana a Zapatero, y esta vez no es así. Nadie puede negar que el PSOE sacó hace poco a la calle al sanguinario etarra, llamándolo hombre de paz y dejándo que se diese duchar con su novia en el hospital. Sin lugar a dudas las imágenes de De Juana Chaos paseando alegremente por las calles sin temor a tropezar si quiera, fueron uno de los ejemplos más descarados y descarnados de la cesión de dignidad y democracia de Zapatero a todo el entramado etarra. Esas imágenes jamás podrán ser olvidadas en el torbellino de la historia, porque serán la prueba viva de cómo un gobernante está dispuesto a sacrificar lo que no es suyo, es decir, la dignidad y la soberanía de su nación, con tal de creer así asegurarse 40 años más de poder. Es que eso fue lo que hizo Zapatero.
Nada más que por esto mismo el Partido Socialista no tiene demasiada credibilidad cuando ahora abomina y aborrece hasta la autoflagelación a De Juana Chaos, pero como todo tiene su dosis y todo tiene su momento, el PP puede pasarse de listo y salirle el tiro por la culata. De hecho ya le está saliendo, pues las baterías mediáticas de la izquierda ya están recordando, por un lado, el orgien de la actual ley(franquista) y, por otro, la seda y el mimo con que se trató durante la tregua-trampa a ciertos dirigentes y terroristas de la ETA por parte de ciertos sectores del PP y de cierta prensa afín, con la hemerotecas como dardos implacables llenos de veneno, eso sí, pero de veneno verdadero, no manipulado.
Ahora el gobierno intentará meter en la cárcel a de Juana por lo que sea, qué se yo, quizás por cagar y no tirar de la cinsterna. Cualquier excusa legal puede ser buena para corregir, de algún modo, esta infamia de que un etarra que hace apología del terrorismo y del sufrimiento de sus víctimas, esté en casa. De Juana Chaos tiene y debe pudrirse en la cárcel.
Pero dejando a un lado estas urgencias, el PP debería de proponer al PSOE un pacto para modificar de lleno la ley que se aplica a los terroristas y elaborar así una norma donde se cumplan íntegramente las penas, algo que repetía hasta la saciedad Aznar, y que se eviten supuestos casos donde el asesino viva al lado de la familia de quien asesinó. Esto último es inaceptable. En España, repito, llevamos más de 40 años de terrorismo para que sepamos, desgraciadamente, todos los trucos, atajos, supuestos y trampas, que utilizan y manejan los terroristas vascos para burlar a la ley y aprovecharse de los impuestos de todos los españoles. Ya dió Aznar el primer paso con la ley de partidos, para ilegalizar a Batasuna. Sería bueno que se cumpliera esa ley siempre, no solamente cuando le convenga al PSOE, y que naciera una nueva ley que aplastase, definitivamente, a todo terrorista que cayese en manos de la guardia civil o la policía. Ya es hora de que el peso de la ley, nunca mejor dicho, todo el peso de la ley, caiga sobre los etarras. 40 años son muchos, que al menos no sigan entrando y saliendo de las cárceles como desde el primer día que empezaron a matar.
De Juana Chaos es un terrorista al 100%. Ni se arrepiente ni necesita disumularlo, en casa lo quieren así, tal cual es, y así es recibido como un héroe. Quizás JuanJosé aún no ha tenido a bien ir a visitarlo y tomarse unas cuantas rodajas de pan bimbo con él, cúanto le debe De Juana al pan bimbo, pero todo se andará. De Juana Chaos vuelve a estar en casa, y esta vez no ha sido Zapatero quien lo ha sacado, esta vez está en casa porque la justicia, en España, funciona mal y, además, nadie se ha preocupado de modificar las leyes y ajustarlas a lo que un estado de derecho respetable necesitaría tener. Y en esto tienen la culpa tanto PP como PSOE, de ahí que las actuales criticas de muchos medios de la derecha, y de políticos de la derecha, culpando ahora también a Zapatero de la excarcelación de De Juana Chaos vengan a destiempo y sin razón, algo que parece ser que no preocupa a Rajoy, que tan ilusionado está con el caos de la crisis económica que padecemos.
Y así ha hablado Rajoy este fin de semana pasado en ABC, felicitándose de que él convocó una manifestación contra la excarcelación de De Juana Chaos, entonces sí promovida por el gobierno. Y, en primer lugar, lo dice ahora como si esta vez fuese comparable a aquella. Y, en segundo lugar, parece que no recuerda que en aquella manifestación iba de la mano de María San Gil, la cual ha humillado, escupido y vejado hasta echarla y borrarla de toda memoria del Partido Popular. Bueno, del PP rajoyesco, del decente, que aún quedan restos, ni lo ha logrado ni lo logrará.
Pero Rajoy piensa que le puede pasar, de nuevo, la factura de De Juana a Zapatero, y esta vez no es así. Nadie puede negar que el PSOE sacó hace poco a la calle al sanguinario etarra, llamándolo hombre de paz y dejándo que se diese duchar con su novia en el hospital. Sin lugar a dudas las imágenes de De Juana Chaos paseando alegremente por las calles sin temor a tropezar si quiera, fueron uno de los ejemplos más descarados y descarnados de la cesión de dignidad y democracia de Zapatero a todo el entramado etarra. Esas imágenes jamás podrán ser olvidadas en el torbellino de la historia, porque serán la prueba viva de cómo un gobernante está dispuesto a sacrificar lo que no es suyo, es decir, la dignidad y la soberanía de su nación, con tal de creer así asegurarse 40 años más de poder. Es que eso fue lo que hizo Zapatero.
Nada más que por esto mismo el Partido Socialista no tiene demasiada credibilidad cuando ahora abomina y aborrece hasta la autoflagelación a De Juana Chaos, pero como todo tiene su dosis y todo tiene su momento, el PP puede pasarse de listo y salirle el tiro por la culata. De hecho ya le está saliendo, pues las baterías mediáticas de la izquierda ya están recordando, por un lado, el orgien de la actual ley(franquista) y, por otro, la seda y el mimo con que se trató durante la tregua-trampa a ciertos dirigentes y terroristas de la ETA por parte de ciertos sectores del PP y de cierta prensa afín, con la hemerotecas como dardos implacables llenos de veneno, eso sí, pero de veneno verdadero, no manipulado.
Ahora el gobierno intentará meter en la cárcel a de Juana por lo que sea, qué se yo, quizás por cagar y no tirar de la cinsterna. Cualquier excusa legal puede ser buena para corregir, de algún modo, esta infamia de que un etarra que hace apología del terrorismo y del sufrimiento de sus víctimas, esté en casa. De Juana Chaos tiene y debe pudrirse en la cárcel.
Pero dejando a un lado estas urgencias, el PP debería de proponer al PSOE un pacto para modificar de lleno la ley que se aplica a los terroristas y elaborar así una norma donde se cumplan íntegramente las penas, algo que repetía hasta la saciedad Aznar, y que se eviten supuestos casos donde el asesino viva al lado de la familia de quien asesinó. Esto último es inaceptable. En España, repito, llevamos más de 40 años de terrorismo para que sepamos, desgraciadamente, todos los trucos, atajos, supuestos y trampas, que utilizan y manejan los terroristas vascos para burlar a la ley y aprovecharse de los impuestos de todos los españoles. Ya dió Aznar el primer paso con la ley de partidos, para ilegalizar a Batasuna. Sería bueno que se cumpliera esa ley siempre, no solamente cuando le convenga al PSOE, y que naciera una nueva ley que aplastase, definitivamente, a todo terrorista que cayese en manos de la guardia civil o la policía. Ya es hora de que el peso de la ley, nunca mejor dicho, todo el peso de la ley, caiga sobre los etarras. 40 años son muchos, que al menos no sigan entrando y saliendo de las cárceles como desde el primer día que empezaron a matar.
martes, 29 de julio de 2008
DÓNDE HA IDO AÍDO
Aunque la verdad no la echamos de menos, porque su lugar lo ha ocupado, y dejando el pabellón bien alto, Miguel Sebastián, ese amigo de Zapatero que puso como candidato a alcalde de Madrid y el fracaso no pudo ser más sonoro. Pues qué mejor que hacerlo ahora ministro, y lo peor es que hasta se lo cree. Este no es alguien que quiera aparentar y pasar por el ministerio haciendo, solamente, gala de ostentación, no, no, Miguel también quiere demostrar que es un inepto, que no desentona en este ejecutivo zapateril.
Ahora que Blanco culpa de la crisis a Aznar y a Bush, la guerra de Irak, debería explicarnos Zapatero por qué se ha tirado meses enteros negando que hubiese crisis. Aquí, Pepiño, quien debe pedir perdón no es Rajoy, sino Zapatero, por engañar y traicionar a los millones de españoles a los que ha llevado, está llevando, a una crisis atroz que no solamente se empeñó en negar sino que ahora que ya no se puede camuflar la realidad de ninguna de las maneras tampoco sabe qué hacer.
Claro que hasta ahora, no habíamos tenido en cuenta la mente privilegiada de Miguel, que además de ser ministro quiere sustituir a Solbes. Ahora resulta que para salir de la crisis, ya los automóviles van a tener que circular al 20% menos de los límites ahora establecidos, diciendo que cada vez que levantamos el pie del acelerador mejoramos la renta nacional y el empleo. Pero bueno, ¿es posible semejante idiotez? pues sí lo es, pero no se queda aquí. También tenemos que regular el aire acondicionado o la calefacción según decreto gubernamental, algo que creo que aún ni en Cuba han llegado a proponerlo. Bueno, también habló de reducir el iluminado público de calles y autovías. Todo oscuro, claro que sí Sebastian. Pero ya acabó de adornarse cuando citó a Kennedy y nos dijo aquello de “no preguntes lo que tu país puede hacer por tí, mejor preguntaté lo que tu puedes hacer por tu país”. Tú, Miguel, irte a tu casa.
Pero el problema de nuestro país, de nuestra democracia, no es que tengamos un gobierno absolutamente inepto que es hasta toreado por las dictaduras más bananeras de latinoamérica, sino que la alternativa al PSOE no se sabe si es peor. A día de hoy los españoles tenemos que elegir entre un inútil más que acreditado, o un despotín, que es Rajoy. Rajoy claro que está encantado con la crisis, porque cree que así quizás podrá volver a la Moncloa, de otro modo no. Pero es que se han comportado tan mal los del PP desde el 9-m, ha sido tan déspota y traidor Rajoy a todo lo pasado, lo presente y parte de lo futuro, que a uno le quema la mano al pensar en votar al PP con todo lo que está diluviando. Pronto empezarán las elecciones y veremos a ver por donde van los tiros, qué marca el termómetro social. Si la crisis no fuese tan tremenda y el gobierno tan inane, el PP se llevaría un desplome en la bolsa electoral que ni el crack del 29. Veremos a ver que pasa. Al final tendremos que pedirles de rodillas a Felipe y Aznar que vuelvan porque ellos son los culpables de que estén ZP en la Moncloa y el despotín en Génova, no lo olvidemos
Ahora que Blanco culpa de la crisis a Aznar y a Bush, la guerra de Irak, debería explicarnos Zapatero por qué se ha tirado meses enteros negando que hubiese crisis. Aquí, Pepiño, quien debe pedir perdón no es Rajoy, sino Zapatero, por engañar y traicionar a los millones de españoles a los que ha llevado, está llevando, a una crisis atroz que no solamente se empeñó en negar sino que ahora que ya no se puede camuflar la realidad de ninguna de las maneras tampoco sabe qué hacer.
Claro que hasta ahora, no habíamos tenido en cuenta la mente privilegiada de Miguel, que además de ser ministro quiere sustituir a Solbes. Ahora resulta que para salir de la crisis, ya los automóviles van a tener que circular al 20% menos de los límites ahora establecidos, diciendo que cada vez que levantamos el pie del acelerador mejoramos la renta nacional y el empleo. Pero bueno, ¿es posible semejante idiotez? pues sí lo es, pero no se queda aquí. También tenemos que regular el aire acondicionado o la calefacción según decreto gubernamental, algo que creo que aún ni en Cuba han llegado a proponerlo. Bueno, también habló de reducir el iluminado público de calles y autovías. Todo oscuro, claro que sí Sebastian. Pero ya acabó de adornarse cuando citó a Kennedy y nos dijo aquello de “no preguntes lo que tu país puede hacer por tí, mejor preguntaté lo que tu puedes hacer por tu país”. Tú, Miguel, irte a tu casa.
Pero el problema de nuestro país, de nuestra democracia, no es que tengamos un gobierno absolutamente inepto que es hasta toreado por las dictaduras más bananeras de latinoamérica, sino que la alternativa al PSOE no se sabe si es peor. A día de hoy los españoles tenemos que elegir entre un inútil más que acreditado, o un despotín, que es Rajoy. Rajoy claro que está encantado con la crisis, porque cree que así quizás podrá volver a la Moncloa, de otro modo no. Pero es que se han comportado tan mal los del PP desde el 9-m, ha sido tan déspota y traidor Rajoy a todo lo pasado, lo presente y parte de lo futuro, que a uno le quema la mano al pensar en votar al PP con todo lo que está diluviando. Pronto empezarán las elecciones y veremos a ver por donde van los tiros, qué marca el termómetro social. Si la crisis no fuese tan tremenda y el gobierno tan inane, el PP se llevaría un desplome en la bolsa electoral que ni el crack del 29. Veremos a ver que pasa. Al final tendremos que pedirles de rodillas a Felipe y Aznar que vuelvan porque ellos son los culpables de que estén ZP en la Moncloa y el despotín en Génova, no lo olvidemos
domingo, 27 de julio de 2008
DEL VASQUISMO AL GALLEGUISMO
Es evidente que esta metamorfosis del PP en cualquier cosa menos en el partido de derechas que creó y modeló Aznar en base a una doctrina liberal en lo económico y nacional y decente en lo político y social, es algo que no tiene ya vuelta atrás. Bueno, exceptuando que Rajoy y todos sus palmeros se marchen a casa, lo que supondría las 3/4 partes del partido que figura a día de hoy. Ya nadie puede decir que es un accidente, o que es flor de un día, o cosa de algún "verso suelto" dentro del partido, Rajoy ha dado carta libre, es más, ha estimulado de manera decisiva a todos y cada uno de los califas de las taifas del PP para que ejerzan, a su gusto y semejanza, la política que crean más conveniente para ganar votos. Y digo que crean para ganar votos aunque con ello tengan que sacrificar a su propia madre en el altar de lo inevitable, con la consiguiente amargura de la ofrenda en vano cuando empiecen a contar los votos y no le salgan las cuentas de la lechera, de esa lechera arenesca.
Después de que Basagoiti se confesara en el "Deia" al más puro estilo centrista, Feijoo no iba a ser menos a la hora de apuntar alto en esto de decir digo donde siempre habían dicho diego, pero quien se acuerda ya de lo que decía el PP hace apenas un año, dos años. Es más, quien se acuerda ya de las manifestaciones a favor de la unidad de España y la derrota de la ETA y en contra de la censión zapateril a los terroristas y separatistas, todo en uno.
Pero la traición y la poca decencia muchas veces van acompañadas de una ineficacia intelectual que deja al descubierto aùn más, si cabe, las miserias de aquellos que piensan que no hay principios posibles cuando se habla de poder. Y ahí tenemos a Feijoo, criatura de la factoría de Rajoy haciendo méritos ante su jefe, para demostrarle que a centrista no le gana ni Arenas. No hace falta ser muy inteligente para adivinar de lo que ha hablado el pepero gallego en el día de la comunidad gallega, pues de qué va a ser, del galleguismo del PP. Porque sí, sí, el PP ya es de todo, menos español. Es vasquista, galleguista, catalanista.. de todo, menos Español. Sin olvidarnos de la realidad nacional andaluza.
Lo que pasa es que Feijoo ha querido llegar algo más lejos en su pensamiento, y ha querido desarrollar eso de galleguista. Y es que el PP defiende que alguien pueda ser gallego y español, a la vez, sentirse de las dos nacionalidades a la vez, lo mismo que alguien puede sentirse europeo y americano. Bien, ¿qué sentido tiene esto?, ninguno, he ahí su centrismo.
Ahora resulta que Galicia y España son dos nacionalidades. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol, ya marcó el sendero la Madamme Javier. Pero la aportación realmente genuina de Feijoo es cuando nos habla de ese ser humano cualquiera que se siente europeo y americano a la vez. Increible, impresionante, pero es que así es la magia del centrismo, todo lo puede.
Está claro que en el PP ya perdieron la vergüenza hace ya algunos meses, pero es desolador comprobar como ya ni siquiera guardan una pequeña compostura higiénica a la hora de mentirnos, de tomarnos el pelo y de escupir en la cara de sus propios votantes. Yo no sé si el europeo-americano es de la cosecha de Feijoo o se la han regalado, pero sea como sea memeces como esa no deberían de salir de la boca de aquellos que con nuestros impuestos le pagamos los sueldos. No cabe duda de que las elecciones gallegas, a la vuelta de la esquina, dictarán sentencia sobre esta manera tan peculiar de suicidarse. Quizás las urnas nos sorprenden y estamos equivocados aquellos que creemos que Feijoo ha perdido absolutamente todo, y todo, por nada. Aún así, si se produce la sorpresa y Feijoo logra ganar las elecciones gallegas, no se puede aplaudir este cambio de moral, de ideologia, de decencia y de decoro de un partido como el PP que se suponía hecho sobre unos pilares más o menos sólidos. Sin embargo, también puede que ser el PP pierda las elecciones gallegas y Feijoo diga que no se marcha y que el fallo ha sido la falta de más galleguismo por parte del PP. ¿Quien le va a decir a Feijoo entonces que se marche, Rajoy? Sería ya demasiado fuerte incluso para este PP
Después de que Basagoiti se confesara en el "Deia" al más puro estilo centrista, Feijoo no iba a ser menos a la hora de apuntar alto en esto de decir digo donde siempre habían dicho diego, pero quien se acuerda ya de lo que decía el PP hace apenas un año, dos años. Es más, quien se acuerda ya de las manifestaciones a favor de la unidad de España y la derrota de la ETA y en contra de la censión zapateril a los terroristas y separatistas, todo en uno.
Pero la traición y la poca decencia muchas veces van acompañadas de una ineficacia intelectual que deja al descubierto aùn más, si cabe, las miserias de aquellos que piensan que no hay principios posibles cuando se habla de poder. Y ahí tenemos a Feijoo, criatura de la factoría de Rajoy haciendo méritos ante su jefe, para demostrarle que a centrista no le gana ni Arenas. No hace falta ser muy inteligente para adivinar de lo que ha hablado el pepero gallego en el día de la comunidad gallega, pues de qué va a ser, del galleguismo del PP. Porque sí, sí, el PP ya es de todo, menos español. Es vasquista, galleguista, catalanista.. de todo, menos Español. Sin olvidarnos de la realidad nacional andaluza.
Lo que pasa es que Feijoo ha querido llegar algo más lejos en su pensamiento, y ha querido desarrollar eso de galleguista. Y es que el PP defiende que alguien pueda ser gallego y español, a la vez, sentirse de las dos nacionalidades a la vez, lo mismo que alguien puede sentirse europeo y americano. Bien, ¿qué sentido tiene esto?, ninguno, he ahí su centrismo.
Ahora resulta que Galicia y España son dos nacionalidades. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol, ya marcó el sendero la Madamme Javier. Pero la aportación realmente genuina de Feijoo es cuando nos habla de ese ser humano cualquiera que se siente europeo y americano a la vez. Increible, impresionante, pero es que así es la magia del centrismo, todo lo puede.
Está claro que en el PP ya perdieron la vergüenza hace ya algunos meses, pero es desolador comprobar como ya ni siquiera guardan una pequeña compostura higiénica a la hora de mentirnos, de tomarnos el pelo y de escupir en la cara de sus propios votantes. Yo no sé si el europeo-americano es de la cosecha de Feijoo o se la han regalado, pero sea como sea memeces como esa no deberían de salir de la boca de aquellos que con nuestros impuestos le pagamos los sueldos. No cabe duda de que las elecciones gallegas, a la vuelta de la esquina, dictarán sentencia sobre esta manera tan peculiar de suicidarse. Quizás las urnas nos sorprenden y estamos equivocados aquellos que creemos que Feijoo ha perdido absolutamente todo, y todo, por nada. Aún así, si se produce la sorpresa y Feijoo logra ganar las elecciones gallegas, no se puede aplaudir este cambio de moral, de ideologia, de decencia y de decoro de un partido como el PP que se suponía hecho sobre unos pilares más o menos sólidos. Sin embargo, también puede que ser el PP pierda las elecciones gallegas y Feijoo diga que no se marcha y que el fallo ha sido la falta de más galleguismo por parte del PP. ¿Quien le va a decir a Feijoo entonces que se marche, Rajoy? Sería ya demasiado fuerte incluso para este PP
martes, 22 de julio de 2008
AL ABRAZO DEL REY
Suelen decir que una imagen vale más que mil palabras, y la foto del rey con Adolfo Suárez, lo que queda de él claro, llega a condensar muchos recuerdos pero no toda la verdad. Ya sé sabe que en este país hablar del rey es hacerlo bien, porque si hablas mal mejor no hables, excepto las jóvenes criaturas amontilladas de la esquerra, que tienen en su iniciación la quema de retratos reales.
Por mucho que se empeñe el PSOE en hacernos creer que ellos trajeron la democracia, y por mucho que se empeñe el PP hasta en renegar de su pasado más inmediato, la verdad es que en la historia de España el nombre de Adolfo Suárez ocupa un lugar privilegiado. Por encima incluso de Franco, y no digamos ya del rey Juan Carlos. Quizás la historia pudo ser de otra manera, tener otros protagonistas, pero Suárez hizo posible la transición pacífica de la dictadura a la democracia, algo que aunque a día de hoy parezca moco de pavo tuvo su complejidad extrema: por un lado la izquierda y por otro el búnker, dispuestos a tensionar hasta donde hiciese falta para hacer triunfar sus posturas.
Adolfo Suárez no recuerda, a día de hoy, quien fue. Tampoco quienes eran los reyes. Pero el rey sí que recuerda perfectamente quienes son él y Adolfo, y esto es algo que, a pesar de que sea totalmente verdad eso de que los borbones te utilizan mientras les sirves, don Juan Carlos no se ha atrevido a olvidar nisiquiera en las condiciones precarias del ex presidente. Y ya es de agradecer estando el patio como está.
Qué duda cabe que todos los premios o reconocimientos a Adolfo Suárez se quedarán en el narcisismo de aquel que lo otorga, a sabiendas de que el duque ya no comprende qué significa nada. Pero precisamente en esto residirá el valor de aquel que lo haga, sabe de sobra que nada puede esperar a cambio ni en forma de favor ni en forma de confidencias.
Aún así, y siendo éste un país acostumbrado a criticar a vivos y muertos, ya es sorprendente que la peor postura que llegue a adoptarse contra Suárez sea la indiferencia. Pero la transición tuvo errores, y Adolfo Suárez también. Idolatrar a la transición es mitificar una etapa reciente de nuestra historia que debe revisarse a fondo, pues de esta revisión pueden, y deben, salir muchas explicaciones y soluciones a problemas políticos que aún nos asolan, algunos inclusos con mayor virulencia. No es cuestión de reescribir la transición, como pretende Zapatero, sino comprenderla. Es normal que estemos condenados a agravar nuestras debilidades y flaquezas si no asumimos que nos hemos equivocado en ciertas cosas.
No obstante, Adolfo sólo se puede merecer nuestro respeto y profunda admiración. Incluso sus enemigos de entonces le deben el cargo y el presupuesto que hoy ocupan y, en muchas ocasiones, saquean. Las autonomías fueron posibles, en gran medida, al proyecto político de Suárez. Al igual que la apertura política sin ambages algunos, a lo mejor Carrillo puede dar fé de ello. Si no es igual, ahí están las hemerotecas.
Pero Suárez se encontró con un enemigo muy poderoso, más que el búnker o la izquierda rupturista, y que fue la ETA. Sin un terrorismo que golpeaba bien duro por aquellos años, muchas presiones nacionalistas no habrían llegado tan lejos, de eso no cabe duda. Y se puede decir que la economía o la política social de un país es algo que va evolucionando en consonancia de la sociedad, y que pueden haber rachas mejores o peores de empleo y riqueza. Pero cuando se empieza a erosionar la identidad común de una nación hasta los extremos de odio, negación y clandestinidad por los que hoy se mueve todo lo español en regiones como Cataluña y Vascongadas, tienen un punto de muy difícil retorno. Y esto fue, precisamente, el mayor error de la transición y del proyecto político de Adolfo Suárez, siempre más allá y por encima de la UCD, con el final que todos conocemos.
Aún así, y llegados a este punto, sería injusto cargar sobre las espaldas de Adolfo toda la culpa de la claudicación política nacional que se fraguó y gestó a partir de 1975, donde todo lo español era franquista para acabar siendo en pleno 2008 sospechoso de franquismo todo aquel que se sienta español y tenga la osadía de reconocerlo. Pero conviene hacer hincapié sobre este hecho decisivo en nuestra historia para comprender la transición como una etapa muy brillante en la historia reciente de España, pero ni mucho menos inmaculada como algunos pretenden mitificar en nuestros días. Porque esta es otra, cuantos centristas de quita y pon están orgullosísimos de la transición mientras escupen cualquier legado que tenga algo que ver con Aznar. Que se lo digan a Arenas, por ejemplo.
Don Juan Carlos le entregó lo más valioso de la corona después de la corona, obviamente, que es el abrazo del rey. Si llegó tarde o no, doctores tiene la iglesia, pero que ese abrazo no puede ocultar el comportamiento poco grato del rey con Suárez cuando este ya no le servía, sería de desmemoriados a mala fé negarlo. Esperemos que el legado de Adolfo sea algo más que este abrazo real. Un legado que muchos quieren usar de manera interesada pero que pertenece, y con razón, a la memoria colectiva y patrimonio político de todos los españoles. Ningún político debe apropiárselo.
Por mucho que se empeñe el PSOE en hacernos creer que ellos trajeron la democracia, y por mucho que se empeñe el PP hasta en renegar de su pasado más inmediato, la verdad es que en la historia de España el nombre de Adolfo Suárez ocupa un lugar privilegiado. Por encima incluso de Franco, y no digamos ya del rey Juan Carlos. Quizás la historia pudo ser de otra manera, tener otros protagonistas, pero Suárez hizo posible la transición pacífica de la dictadura a la democracia, algo que aunque a día de hoy parezca moco de pavo tuvo su complejidad extrema: por un lado la izquierda y por otro el búnker, dispuestos a tensionar hasta donde hiciese falta para hacer triunfar sus posturas.
Adolfo Suárez no recuerda, a día de hoy, quien fue. Tampoco quienes eran los reyes. Pero el rey sí que recuerda perfectamente quienes son él y Adolfo, y esto es algo que, a pesar de que sea totalmente verdad eso de que los borbones te utilizan mientras les sirves, don Juan Carlos no se ha atrevido a olvidar nisiquiera en las condiciones precarias del ex presidente. Y ya es de agradecer estando el patio como está.
Qué duda cabe que todos los premios o reconocimientos a Adolfo Suárez se quedarán en el narcisismo de aquel que lo otorga, a sabiendas de que el duque ya no comprende qué significa nada. Pero precisamente en esto residirá el valor de aquel que lo haga, sabe de sobra que nada puede esperar a cambio ni en forma de favor ni en forma de confidencias.
Aún así, y siendo éste un país acostumbrado a criticar a vivos y muertos, ya es sorprendente que la peor postura que llegue a adoptarse contra Suárez sea la indiferencia. Pero la transición tuvo errores, y Adolfo Suárez también. Idolatrar a la transición es mitificar una etapa reciente de nuestra historia que debe revisarse a fondo, pues de esta revisión pueden, y deben, salir muchas explicaciones y soluciones a problemas políticos que aún nos asolan, algunos inclusos con mayor virulencia. No es cuestión de reescribir la transición, como pretende Zapatero, sino comprenderla. Es normal que estemos condenados a agravar nuestras debilidades y flaquezas si no asumimos que nos hemos equivocado en ciertas cosas.
No obstante, Adolfo sólo se puede merecer nuestro respeto y profunda admiración. Incluso sus enemigos de entonces le deben el cargo y el presupuesto que hoy ocupan y, en muchas ocasiones, saquean. Las autonomías fueron posibles, en gran medida, al proyecto político de Suárez. Al igual que la apertura política sin ambages algunos, a lo mejor Carrillo puede dar fé de ello. Si no es igual, ahí están las hemerotecas.
Pero Suárez se encontró con un enemigo muy poderoso, más que el búnker o la izquierda rupturista, y que fue la ETA. Sin un terrorismo que golpeaba bien duro por aquellos años, muchas presiones nacionalistas no habrían llegado tan lejos, de eso no cabe duda. Y se puede decir que la economía o la política social de un país es algo que va evolucionando en consonancia de la sociedad, y que pueden haber rachas mejores o peores de empleo y riqueza. Pero cuando se empieza a erosionar la identidad común de una nación hasta los extremos de odio, negación y clandestinidad por los que hoy se mueve todo lo español en regiones como Cataluña y Vascongadas, tienen un punto de muy difícil retorno. Y esto fue, precisamente, el mayor error de la transición y del proyecto político de Adolfo Suárez, siempre más allá y por encima de la UCD, con el final que todos conocemos.
Aún así, y llegados a este punto, sería injusto cargar sobre las espaldas de Adolfo toda la culpa de la claudicación política nacional que se fraguó y gestó a partir de 1975, donde todo lo español era franquista para acabar siendo en pleno 2008 sospechoso de franquismo todo aquel que se sienta español y tenga la osadía de reconocerlo. Pero conviene hacer hincapié sobre este hecho decisivo en nuestra historia para comprender la transición como una etapa muy brillante en la historia reciente de España, pero ni mucho menos inmaculada como algunos pretenden mitificar en nuestros días. Porque esta es otra, cuantos centristas de quita y pon están orgullosísimos de la transición mientras escupen cualquier legado que tenga algo que ver con Aznar. Que se lo digan a Arenas, por ejemplo.
Don Juan Carlos le entregó lo más valioso de la corona después de la corona, obviamente, que es el abrazo del rey. Si llegó tarde o no, doctores tiene la iglesia, pero que ese abrazo no puede ocultar el comportamiento poco grato del rey con Suárez cuando este ya no le servía, sería de desmemoriados a mala fé negarlo. Esperemos que el legado de Adolfo sea algo más que este abrazo real. Un legado que muchos quieren usar de manera interesada pero que pertenece, y con razón, a la memoria colectiva y patrimonio político de todos los españoles. Ningún político debe apropiárselo.
lunes, 21 de julio de 2008
MONTILLA Y BASAGOITI, LA DIFERENCIA ESTÁ EN LA DOSIS
En la dosis de desvergüenza, me refiero. Montilla, no obstante, tiene a su favor que está en el poder, mientras que Basagoiti está dispuesto a escupir y traicionar todo lo que haga falta con tal de, algún día, poder llegar a pisar la gran alfombra roja del presupuesto oficial. Claro que muchos no comprendrán tal cosa, porque aún existe gente que no está dispuesta a llegar al poder sin dignidad, pero lo que es más que evidente a estas alturas es que el poder sin dignidad no es propiedad exclusiva de Zapatero, ni siquiera del PSOE, sino que se disputa su propiedad de manera desgarrada este nuevo Partido Popular de Rajoy.
No ha podido hablar más claro ni en el sitio más indicado en consonancia de lo dicho, en el "Deia". Esto es como cuando Rajoy fue a la SER a hacer rimas con Francino, que no es Béquer pero Génova lo respeta más que al romántico. O cuando fue Alicia Sánchez Camacho a "la vanguardia" a decir que no era necesario firmar el manifiesto en defensa del español, sí, sí, el mismo manifiesto que había firmado la cúpula en masa de su partido. Ahora le tocaba a Basagoiti hacerse perdonar, por un lado, y confesarse, por el mismo. Y qué duda cabe que lo ha hecho de manera insuperable. Quizás sólo Olayarzabal lo podría hacer peor, hacer mejor quería decir, pero este segundo del nuevo PP vasco de Rajoy se reserva para tiempos próximos y batallas futuras.
Lo peor no es que hable del PP como un partido muy vasquista, que eso de vasquismo lo inventó un tal Sabino Arana. Tampoco es desolador que hable con desprecio de que la gente de apie consideré a los políticos del PP vasco como héroes, lo importante es que los perciba como gobernantes. Es decir, la versión más sórdida y miserable del queredme menos y votadme más de Adolfo Suárez, en sus tiempos del CDS. No. Lo que realmente hace que Basagoiti ya empiece a superar con creces a Patxi López en la ignominia y la traición a todo lo vivo y todo lo muerto es que se atreva a comparar, sin pestañear apenas, a Mayor Oreja y Redondo Terreros con las 3 "divas" del gobierno nacionalista vasco, con JuanJosé como madre superiora. Porque me imagino que lo siguiente a este insulto al más mínimo decoro y decencia será, además de que Basagoiti nos diga que se mal interpretaron sus palabras, llamar a Ibarretxe "JuanJosé", así, en plan familiar y paellero, para que el pacto con el PNV sea visto como algo natural, algo de casa, ¿para qué buscar fuera lo que tenemos dentro?.
Yo no sé si habrá alguna madre de alguien que escriba una carta a Basagoiti donde le diga eso de "harás y dirás cosas que nos helarán la sangre", pero la cuestión es que Regina Otaola, que además fue utilizada como coartada por Basagoiti, ya empeza a cuadrar poco con el mensaje y la postura de este PP patxizado que nada tiene que ver con ese PP de Gregorio Ordóñez o Miguel Ángel Blanco. Ahora es el momento de irse, Regina, y no intente hacernos comulgar con ruedas de molino que nada tienen que ver con la coherencia y la honestidad con lo que uno piensa y dice.
Ya sé que a Rajoy le encantaría que en un tiempo no muy lejano, le dijeran a él también eso de que te queremos mucho presidente, pero más queremos al país vasco. Dudo mucho que esto sea posible. Entre otras cosas porque Montilla ha llegado a ser presidente de Cataluña a pesar de ser analfabeto y a pesar de querer ser más nacionalista que Prat de la Riba. Basagoiti jamás llegará a subir ni un escaño con el camino que ha decidido tomar. Para ofertas vasquistas, querido, ya está el PSE, el PNV, IU, EA y todos. Excepto UPyD. Quizás en la comunidad vasca, según reflejan las encuestas, van a tomar el camino de Cataluña, de seguir erosionando y desgastando a la nación española pero a través del partido socialista.
Malos tiempos corren para aquellos españoles que aún se resisten a dejar de serlo. Para aquellos ciudadanos que aún se resisten a enterrar la memoria y la dignidad como base esencial de toda actuación política. Después de tres décadas, es imposible seguir actuando como si no existiese un pasado democrático donde mirarse, más que nada para aprender de nuestros errores, corregirlos y no volver a cometerlos. Pero aquí parece ser que el único partido que quedaba con ganas de luchar por un futuro mejor sabiendo que venimos de un pasado común, ha decidido matar cualquier atisbo de decencia con tal de abrazar poder, o por lo menos intentarlo.
Mucho confía, es verdad, Mariano Rajoy en que la crisis económica sea tan honda y extensa que lo lleve en volandas a la Moncloa. Puestos así hay que reconocer que solamente una situación de catástrofe nacional haría posible que quizás el PP obtuviese el apoyo de la mayoría para ver si así las cosas fuesen a mejor. Cualquier político que tuviese vergüenza no querría llegar así al poder, pero Rajoy no solamente quiere llegar así sino que sabe que de otro modo no lo hará. Y tampoco le importa. Habrá que ver lo que dice Cospedal de todo esto, y Pons, que muy callados están últimamente. Habrán dejado de guardia a Soraya con sus marcianos.
No ha podido hablar más claro ni en el sitio más indicado en consonancia de lo dicho, en el "Deia". Esto es como cuando Rajoy fue a la SER a hacer rimas con Francino, que no es Béquer pero Génova lo respeta más que al romántico. O cuando fue Alicia Sánchez Camacho a "la vanguardia" a decir que no era necesario firmar el manifiesto en defensa del español, sí, sí, el mismo manifiesto que había firmado la cúpula en masa de su partido. Ahora le tocaba a Basagoiti hacerse perdonar, por un lado, y confesarse, por el mismo. Y qué duda cabe que lo ha hecho de manera insuperable. Quizás sólo Olayarzabal lo podría hacer peor, hacer mejor quería decir, pero este segundo del nuevo PP vasco de Rajoy se reserva para tiempos próximos y batallas futuras.
Lo peor no es que hable del PP como un partido muy vasquista, que eso de vasquismo lo inventó un tal Sabino Arana. Tampoco es desolador que hable con desprecio de que la gente de apie consideré a los políticos del PP vasco como héroes, lo importante es que los perciba como gobernantes. Es decir, la versión más sórdida y miserable del queredme menos y votadme más de Adolfo Suárez, en sus tiempos del CDS. No. Lo que realmente hace que Basagoiti ya empiece a superar con creces a Patxi López en la ignominia y la traición a todo lo vivo y todo lo muerto es que se atreva a comparar, sin pestañear apenas, a Mayor Oreja y Redondo Terreros con las 3 "divas" del gobierno nacionalista vasco, con JuanJosé como madre superiora. Porque me imagino que lo siguiente a este insulto al más mínimo decoro y decencia será, además de que Basagoiti nos diga que se mal interpretaron sus palabras, llamar a Ibarretxe "JuanJosé", así, en plan familiar y paellero, para que el pacto con el PNV sea visto como algo natural, algo de casa, ¿para qué buscar fuera lo que tenemos dentro?.
Yo no sé si habrá alguna madre de alguien que escriba una carta a Basagoiti donde le diga eso de "harás y dirás cosas que nos helarán la sangre", pero la cuestión es que Regina Otaola, que además fue utilizada como coartada por Basagoiti, ya empeza a cuadrar poco con el mensaje y la postura de este PP patxizado que nada tiene que ver con ese PP de Gregorio Ordóñez o Miguel Ángel Blanco. Ahora es el momento de irse, Regina, y no intente hacernos comulgar con ruedas de molino que nada tienen que ver con la coherencia y la honestidad con lo que uno piensa y dice.
Ya sé que a Rajoy le encantaría que en un tiempo no muy lejano, le dijeran a él también eso de que te queremos mucho presidente, pero más queremos al país vasco. Dudo mucho que esto sea posible. Entre otras cosas porque Montilla ha llegado a ser presidente de Cataluña a pesar de ser analfabeto y a pesar de querer ser más nacionalista que Prat de la Riba. Basagoiti jamás llegará a subir ni un escaño con el camino que ha decidido tomar. Para ofertas vasquistas, querido, ya está el PSE, el PNV, IU, EA y todos. Excepto UPyD. Quizás en la comunidad vasca, según reflejan las encuestas, van a tomar el camino de Cataluña, de seguir erosionando y desgastando a la nación española pero a través del partido socialista.
Malos tiempos corren para aquellos españoles que aún se resisten a dejar de serlo. Para aquellos ciudadanos que aún se resisten a enterrar la memoria y la dignidad como base esencial de toda actuación política. Después de tres décadas, es imposible seguir actuando como si no existiese un pasado democrático donde mirarse, más que nada para aprender de nuestros errores, corregirlos y no volver a cometerlos. Pero aquí parece ser que el único partido que quedaba con ganas de luchar por un futuro mejor sabiendo que venimos de un pasado común, ha decidido matar cualquier atisbo de decencia con tal de abrazar poder, o por lo menos intentarlo.
Mucho confía, es verdad, Mariano Rajoy en que la crisis económica sea tan honda y extensa que lo lleve en volandas a la Moncloa. Puestos así hay que reconocer que solamente una situación de catástrofe nacional haría posible que quizás el PP obtuviese el apoyo de la mayoría para ver si así las cosas fuesen a mejor. Cualquier político que tuviese vergüenza no querría llegar así al poder, pero Rajoy no solamente quiere llegar así sino que sabe que de otro modo no lo hará. Y tampoco le importa. Habrá que ver lo que dice Cospedal de todo esto, y Pons, que muy callados están últimamente. Habrán dejado de guardia a Soraya con sus marcianos.
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